sábado, mayo 26, 2007

POE Y LAS ELECCIONES

El líder de un partido político de cierta implantación (aunque no mucha, por suerte) ha pedido a los ciudadanos que se pasen la noche bebiendo en la calle y acudan a votar a primera hora de la mañana (borrachos, se entiende, a no ser que la recomendación sólo se extienda a los bebedores de tónica, pongo por caso). Miren por donde, la ocurrencia tiene una inesperada derivación literaria: Edgar Allan Poe encontró la muerte en una de esas siniestras partidas de borrachos que los agentes electorales de entonces llevaban a las urnas a cambio de un poco más de whisky (tengo un cuento sobre este asunto)... Conforme los votantes iban perdiendo el sentido, los iban arrojando de los carros en los que los llevaban a los colegios electorales...

Ahora que lo pienso, sería un modo de combatir la abstención.

2 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Un extraordinario aviso de que los escritors no debemos embriagarnos con la política.

paco dijo...

La sensacion es que ya los escritores no se embriagan con nada y muy muy pocos consiguen embriagar. No hay mas remedio que seguir confiando en el güisqui para este menester. Y tal como está el panorama puede que sólo en ese estado alterado de la conciencia uno consiga votar con algo de lucidez.