miércoles, mayo 02, 2007

REALISMO

No, de este atasco no saldrá ninguna historia de amor, ni crearemos entre todos una efímera sociedad en la que cada uno asumirá su papel, como ocurre en "La autopista del Sur" de Cortázar. Más bien, lo que sale a relucir es el feroz individualismo de los aquí reunidos: apuramos con avaricia el espacio que nos separa del coche precedente, para que nadie se nos cuele; y hacemos recuento de lo que llevamos con nosotros (música, agua, caramelos), en previsión de un largo asedio. Incluso consigo leer algunas páginas de un libro. Lástima no haberme traído el almuerzo. Podría uno vivir aquí. Metido en una burbuja de hierro y cristal, y dejándose llevar por la corriente.

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A un novelista que quisiera documentarse para escribir una novela "realista" (sea eso lo que sea), le recomendaría que se pasase por una agencia inmobiliaria y concertase una docena de visitas a otros tantos pisos en venta. Preferiblemente habitados. No hay otra excusa mejor para curiosear impunemente en las vidas ajenas, para recabar olores, preferencias en decoración, nivel económico y cultural... Y para constatar, de paso, el desamparo de esas vidas ajenas, de cualquier vida.

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Sexo: como hurgarse las narices, pero entre dos.

4 comentarios:

Antonio Botto dijo...

No, ni de coña. El sexo igual que hurgarse las narices... Hacía años que no leía una declaración tan atroz y nihilista contra la vida. ¿Qué le ha pasado a usted, Sr. Benítez Ariza? Yo leía sus poemas y me revolvía en mi asiento por su lucidez, su valentía, su capacidad de penetración. Y se ha convertido (en su blog y en su poesía) en un buen padre de familia con un poco de mala baba, no mucha, la justa. Su nihilismo es el del padre de familia que ya no espera nada. El aguachirle conyugal, decía Cernuda, y usted lo hace suyo con naturalidad de converso. ¿Se ha convertido usted en qué? No diré en lo que odiaba de joven, bla bla bla... En lo que odia de adulto, que es peor, y no se da cuenta. ¿O yo estoy muy equivocado y usted tiene certezas? Iba a decir que yo también quisiera tenerlas pero no: de ese tipo no. Ha sido el colmo: el sexo es como hurgarse las narices pero en comandita... Qué lástima.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Quizá mi frase no sea muy afortunada, amigo Botto. Y precisamente uno de lo alicientes de este "blog" es ver cómo reaccionan los lectores ante ciertas ocurrencias mías, y ver lo necesitadas que puedan estar de mayor precisión o de una formulación totalmente distinta. Pero créame que ni esa frase, ni ninguna que pueda encontrar usted en este cuaderno, encierra esas malas intenciones que usted me atribuye. Si algo no soy, es nihilista, amigo Botto. En realidad, la frase de marras no pretendía más que ser una declaración antirretórica, destinada a contrarrestar toda esa solemnidad bobalicona que a veces se gasta en describir o ponderar estos menesteres. Que no necesitan ponderación, por otra parte,porque su importancia está clara.
Lo que sí me llama la atención es lo pronto que, a partir de una frase más o menos desacertada (lo reconozco), se hace un enjuiciamiento de toda una vida. Hombreee...

Antonio Botto dijo...

Evidentemente, mi juicio ni es a toda una vida ni es por esa única frase. Ya he dicho que soy lector suyo. Soy triplemente raro: leo, leo poesía y leo poesía contemporánea. Y añado que leo su blog. Mi comentario es fruto de una larga observación.
Pero sí, quizá me he excedido. He notado una deriva extraña y quería dar un toque de alerta, que por otra parte usted no necesita. Tal vez nihilismo era una palabra excesiva y debería haber dicho cinismo. El cínico inteligente no deja de ser cínico. Y cínico es quien ha dejado de creer. ¿En qué? No sé, quizá en las pocas cosas en que aún debería creerse. Su voluntad antiretórica yo la aprecio, siempre la he apreciado, y su escepticismo es sano en estos tiempos de credulidad y entusiasmo ante lo banal. Pero demasiado escepticismo desemboca en el cinismo y, espero que no, en el nihilismo más estéril. Basta. Yo tampoco quiero dar lecciones, no soy quien. Sigo leyéndole.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Tomo nota. La "voluntad antirretórica", cierto, conduce a veces a una nueva retórica, tan falsa como la que se quería combatir.
Quisiera muchos lectores tan atentos como usted, pessoano amigo.