lunes, junio 04, 2007

ANSIEDADES

Ah, esas voces rioplatenses que lo consuelan a uno de su torpeza ante los vericuetos de la informática; que te van guiando, casi como a un niño, por el laberinto de los problemas aparentemente irresolubles, hasta que ("pulse aquí, abra esta pestaña, déle a Aceptar") todo se aclara, y uno se siente indeciblemente agradecido a ellas, a su mera existencia, a su infinita disponibilidad.

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Aquí el verano no llega como tiene que llegar, sino a empellones, como un reo traído a un campo de trabajos forzados por un esbirro poco paciente. Quienes han experimentado la llegada de las primeras calores de la mano del viento de levante saben lo que quiero decir.

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Qué mal lo deben de pasar los tímidos en las ambulancias. (Yo me entiendo.)

1 comentario:

Chapu Apaolaza 36.32 N / 6.18 O dijo...

Qué razón tienes con lo del verano. Si la primavera en Cádiz es una caricia, la llegada del verano es una bofetada con la mano llena de arena, como que pica más. Tú entiendes lo de la ambulancia, pero espero que no haya sido nada. ;) Un saludo