domingo, junio 17, 2007

CERDOS, CABALLOS

Los dos cerdos corrían alegremente cuesta abajo, entre los comentarios burlones de los pocos vecinos que, a esta hora tan temprana, se habían asomado a sus portales. Debían de haberse escapado de alguna de las muchas corralizas de piedra que confunden sus perfiles ruinosos con los restos del Barrio Nazarí, en la parte alta del pueblo. Ahora enfilaban la calle, entre los coches aparcados, hasta llegar al otro extremo: el inicio de la senda, también flanqueada de corralizas, que conduce al Salto del Cabrero. Fue tal vez la proximidad de otros animales lo que terminó desconcertándolos. Y cuando su evasión parecía ya consumada, volvieron sobre sus pasos, contritos y algo aturdidos. El espectáculo, por lo insólito, había resultado bastante cómico. Pero su desenlace nos pareció más melancólico que otra cosa. Vuelta a las corralizas, al redil, al pienso seguro, al matadero.

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El día antes, en Puerto Real, se consumó lo que ya parecía inevitable: el viejo alcalde populista de izquierdas, en sus horas más bajas y con apenas un tercio de los votos, consiguió revalidar su mandato, porque la candidata rival, a quien hubiese correspondido liderar la coalición encargada de arrebatarle el puesto, había sido maniatada por su propio partido... Bronca y bochorno. El mismo temor, la misma renuncia a asumir responsabilidades que pudimos observar esta mañana en los dos simpáticos cerditos (lo digo sin ironía) de Benaocaz.

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Y pienso ahora en esa enorme cabezota de caballo que me salió al paso mientras paseaba por las corralizas. Me enseñó toda la dentadura, en un amago de risa caballuna. Y luego volvió grupas y borró mi inoportuna presencia con dos o tres movimientos airosos de su larga cola.

3 comentarios:

Mabalot dijo...

El primer fragmento parece una parábola, o un cuento moral de Rohmer, con cerdos en lugar de franceses. (Esto sin leer el segundo fragmento).

Leo el segundo fragmento. Los políticos me aburren soberanamente, nunca mejor dicho. Los cerditos son más nobles.

El tercer fragmento me deja pensativo. Voy a pensar a la ventana, a ver si pasa algún cerdo corriendo.

Samuel dijo...

Su entrada de hoy me ha recordado que los viajes de Gulliver terminan con el protagonista convertido en un misántropo, que sólo encontraba placer en conversar con los caballos.

Anónimo dijo...

No creo que las actitudes (en general, por supuesto,no en concreto) políticas de izquierda y derecha en este páis sean comparables, ni equiparables. Aunque es solo mi opinión.
Un cordial saludo.
Alena.Collar.