domingo, junio 10, 2007

CORTES DE LUZ

"Nadie debe morir por no pagar la luz”, ha dicho el jefe de la oposición neozelandesa. Y no porque en su país exista aún alguna de esas leyes que condenaban a duros castigos a los morosos, y que tantos argumentos proporcionaron a los novelistas victorianos. Lo que sí hay en su país, como en casi todos, es esa característica insensibilidad del estado y de las grandes empresas de servicios hacia las circunstancias particulares de los ciudadanos o abonados. La de la luz detectó que en determinado domicilio no se pagaba la factura. Y envió a un operario a cortar el suministro. A éste le dijeron que allí vivía una mujer conectada a un respirador mecánico. “A mí qué me cuenta usted. Yo cumplo con mi deber”, diría el empleado. Dicho y hecho: el suministro quedó cortado, el respirador dejó de funcionar, la mujer murió.

Es un caso extremo, claro. Lo normal, ante un corte de luz, es que a uno se le eche a perder el pescado congelado que guarda en el frigorífico, o el propio frigorífico, o el disco duro del ordenador. En la mayoría de los casos, la compañía no se hace responsable de los daños. Los propios usuarios nos encogemos de hombros: “Accidentes”, pensamos. Pero lo verdaderamente temible no es la posibilidad de que éstos ocurran, sino la certeza de que, en alguna covachuela burocrática, en algún resquicio informático de algún ministerio o de alguna empresa de suministros, un parpadeo de la máquina te ha hecho reo de algún error u omisión. Lo vemos todos los días: “No, que he recibido esta carta diciendo que no he pagado tal o cual cosa, y, ya ves, les llevo el recibo…”. Y así. A veces el error es culpa nuestra: la vida moderna nos obliga a llevar una compleja contabilidad y una apretada agenda de compromisos con el fisco, el ministerio del interior, las aseguradoras, etc. Si fallamos, si se nos olvida pagar el catastro o renovar el carné de conducir, pongo por caso, las consecuencias no tardan en manifestarse: multas, recargos, miradas de sospecha y reprobación por parte del funcionario que nos haya cogido en falta.

Vivimos conectados, no a uno, sino a mil respiradores mecánicos, que mantienen con vida nuestra condición de ciudadanos fuera de toda sospecha. Y a veces, ay, nuestra naturaleza falible, o las propias trampas y desidias de la administración, nos hacen incurrir en error. Entonces llega el empleado de turno y, sin atender excusas o alegatos mejor o peor fundados, procede a cortar, a expedientar, a confiscar, a multar. Y ahí queda eso.

He visto que la neozelandesa víctima de este desafuero tenía rasgos maoríes. No quisiera parecer ingenuo o racista. Pero no he podido dejar de preguntarme si, ante su desgracia, sus familiares no habrán echado de menos otras épocas en las que se vivía al amparo de los ritmos del cielo y la naturaleza, y no había que pagar, no ya por la luz, sino por el mero hecho de estar vivos.

Publicado el pasado martes en Diario de Cádiz

3 comentarios:

Golfo dijo...

Sr. Benítez Ariza, ha descartado Vd. otra posibilidad, que la familia hubiese dejado de pagar los recibos a sabiendas, "para quitarse el muerto de encima". Pobre mujer, en cualquier caso (¿las compañías distribuidoras de electricidad no suelen apercibir antes del cortar el suministro?).

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Si le digo la verdad, me he planteado esa posibilidad: que la familia le haya dado largas al requerimiento de pago, contando con que la empresa no se atrevería a cortar la luz. No aparece ese dato en ninguna de las informaciones que he leído, por lo que he dado por supuesto que, en principio, no había otras consideraciones que tener en cuenta distintas a las manejadas en el artículo. De todos modos, como ve, lo que me interesa no es tanto este caso concreto como la cantidad de "obligaciones" a las que estamos sujetos, y el carácter expeditivo de los muchos acreedores que estamos obligados a tener.

Obturano dijo...

Lo que es una torpeza de la atención medica de esta mujer es que se permitiera que su vida dependiera del suministro electrico que ademas de los cortes por morosidad puede sufrir cortes intempestivos por miles de motivos. Si su mariposa se posa en un lugar sensible dela acometida y produce un corto circuito fundirá algún fusible y alguien se quedara sin luz. Lo lógico es que hubiera dispuesto de una alimentación de emergencia autonoma o que estuviera en el Hospital. O ateniendonos a que era maorí y pudiera echar de menos otros tiempos sin ataduras tecnologicas, lo lógico es que hubiera muerto antes.