jueves, junio 14, 2007

LLUVIA

Lluvia preveraniega: más una especie de neblina líquida que una verdadera lluvia. Emborrona los perfiles de la bahía, y el resultado es un paisaje nórdico, un litoral de siluetas grises, de grúas, de edificios ambiguos en los que cuesta creer que haya actividad alguna que no sea dejarse corroer por la neblina salitrosa. Luz apropiada a mi estado de ánimo, después de unos de esos días pseudofestivos que nos procuran a veces los compromisos laborales. Comida copiosa, expansiones tan inmotivadas como excesivas, alcohol. Remordimientos extemporáneos. Hace veinte años era más realista y más cínico: a días como éstos les exigía siempre algo, aunque no supiera bien qué. Hoy las motivaciones son tan borrosas como los perfiles de las edificaciones portuarias, vistas desde el autobús de regreso que cruza el Puente Carranza.

2 comentarios:

Verulan dijo...

Estoy deseando leer algún comentario suyo que haga un panegírico de la belleza de la vida.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Querido amigo: no confunda la melancolía con la falta de aprecio a la belleza de la vida. En este cuaderno hay, creo, abundantes ejemplos de cosas con las que disfruto intensamente.
El mismo paisaje aquí descrito, en su grisura, tenía su belleza. Y he disfrutado anotándola en lo que entiendo que son sus justas tonalidades, y no otras.