martes, julio 17, 2007

DIOSAS MARINAS

Esta mujer que avanza por la orilla, algo encogida, como por timidez, sin mirar a nadie, precedida por sus pechos bamboleantes, adornados con argollas en los pezones.

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O esa otra que, ante un espejito colocado en el repecho de una roca, decoraba su cuerpo desnudo con pinturas de guerra.

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O la que, después de quitarse el salitre con una garrafa de agua dulce, procedió a arreglarse como para una fiesta, allí, delante de todos, en un strip-tease inverso, demostrando de una vez por todas que el acto de vestirse es infinitamente más sugerente que el de desnudarse.

1 comentario:

E. G-Máiquez dijo...

Se me hace la boca (garrafa de) agua (dulce) con ese strip-tease inverso, tan bien visto.