domingo, septiembre 23, 2007

DIGNIDAD

Termino de leer, sin pena ni gloria, los Cuentos completos de Truman Capote. Algunos me han gustado, otros no; ninguno de ellos me ha parecido especialmente original, aunque quizá eso sea lo de menos. Los dos que tratan de mujeres empobrecidas que venden sus abrigos de pieles me han parecido buenos cuentos de Chéjov. El del matrimonio maduro que intercambia confidencias sobre las respectivas infidelidades de cada cónyuge resulta una versión amanerada de las historias de Cheever. Los de ambiente sureño son... eso, cuentos sureños. Capote no se tomó demasiado en serio el relato. Escribió pocos a lo largo de su vida, y la distancia entre ellos es tan grande que no llega a crearse la esencial continuidad de tono y mundo con la que se manifiesta la verdadera personalidad literaria, cuando la hay. Decepción, ma non troppo. Ha sido una lectura grata. No se ha perdido el tiempo, después de todo. ¿Y ahora?

***

En aquella fiesta todo el mundo se mostró bastante comedido y educado hasta que aparecieron las bandejas. Parecía que todos aquellos tipos enchaquetados no habían probado bocado durante semanas. En la cola ante el grifo de cerveza, un señorito grandullón amagó con asestarme un codazo. Un envidioso, al ver que yo había atrapado una loncha de jamón, se permitió mostrarse sarcástico... Salgo un tanto asqueado. Me pregunto si los organizadores del sarao habrán captado este particular aspecto del baño de masas que han querido procurarse. Sensación de que, en ocasiones, a falta de gente verdaderamente entrenada para estas mundanidades, invitan a un sinfín de... figurantes. Yo el primero, claro.

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La grotesca fealdad de estas arañas patilargas. Consigo desalojar a una de su acomodo en el marco de mi puerta: la veo llevar en volandas su cuerpecillo redondo hasta el filo del bordillo, y pararse allí como si meditase arrojar ese fardo al vacío. Pero no: se vuelve muy digna y avanza por la acera en buca de otra angulosidad en la que cobijarse. No sé por qué, pienso en mi propia dignidad herida en ciertas ocasiones.

1 comentario:

conde-duque dijo...

¿Y ahora? ...Ahora es el momento de leer los inéditos de Solana publicados por Trapiello en "La España negra II", de la editorial Comares.
(A ver si salen ya, que vivo sin vivir en mí...)