lunes, septiembre 10, 2007

RATONES

A pesar de todo, en fin, cuando resuelve uno alguna dificultad erudita a base de Google, no deja uno de sentirse un impostor.

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En el estudio del pintor J. M. Cuadros para una futura exposición: una exhaustiva indagación en los colores de la noche, en la gama de azules, tal como se plasman en un paredón azotado por las olas o en una masa de árboles, irreconocibles uno y otros a primera vista y, sin embargo, tremendamente realistas, de un realismo fotográfico incluso, en cuanto uno acierta a descifrar el enigma de sus formas en la penumbra azulenca. Ejercicios de virtuosismo, al servicio de una visión casi intransferible de las cosas. Y todo ello, desde una igualmente intransferible modestia. Otros, con menos recursos y una palpable impotencia imaginativa, han alcanzado puestos mucho más altos en el cursus honorum de la gloria pictórica local, regional y... nacional. Pero no hablamos de eso. Ni siquiera de la extraña relación que tienen estos ejercicios de visión purísima con las ásperas realidades que él y yo conocemos, y con las que diariamente bregamos.

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La gata dormita a mi lado mientras tecleo estas líneas. De vez en cuando, aguza una oreja, como atisbando un ajetreo de ratones en mi prosa. Y luego se desentiende, como sabiéndolos presas de poca monta.

2 comentarios:

ratón de internet dijo...

Utilizar el google no se diferencia en gran cosa de consultar las fichas de las viejas bibliotecas.

Counter-Revolutionary dijo...

Usted, y supongo que también su amigo el pintor, tienen por lo menos el camino ya hecho de la primera publicación (en el caso de usted varias) o exposición, y el primer o primeros premios. Los que, con veintialgo (25) reflexionamos sobre el desierto que nos aguarda adelante por nuestra vocación, y aún no tenemos ni libro ni premio, estamos en una situación todavía más angustiosa. La situación del que no sabe siquiera si alguna vez podrá publicar algo.