domingo, octubre 28, 2007

CALOR

En la sierra, el frío se hace sentir dentro de las casas antes que en el exterior. Primer fin de semana frío: ha habido que sacar las mantas y encender la chimenea. Satisfacción: la presencia en la calle, el otro día, de una castañera, mientras todos paseábamos en manga corta, nos dejó una desazonadora sensación de incongruencia. Ya no: las aguas vuelven a su cauce, las temperaturas se adecuan a la fecha. Que dure.

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Sobre la chimenea, el cuadro de J. A. Martel que me ha regalado M. A.: la fachada de una vieja casa semiabandonada, cercana a la nuestra. Un lienzo de pared, una puerta, un ventanuco. Pero el verdadero asunto del cuadro es la increíble riqueza de colores y texturas de esa puerta remendada, de ese muro parcheado. Y un golpe de sol sesgado, que recorta una L invertida de sombra sobre la puerta y el ventanuco. Magia de la pintura, del instante atrapado: también ese sol contribuye lo suyo a caldear la casa; casi tanto, en fin, como el propio fuego que arde en la chimenea.

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Y otra fuente de calor cordial: La gloria de los niños, la última novela de Luis Mateo Díez: Los niños buenos y los niños listos son los que más se parecen en la vida a esos otros niños buenos y listos que en los cuentos demuestran su bondad y su inteligencia. Y que lo digas, amigo Mateo: me lo corrobora el niño bueno y listo que fui hace ya muchos años.

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