jueves, octubre 04, 2007

CORRESPONDENCIA

Digerir bien un rechazo es parte de la educación sentimental. Y ello se aplica también a la clase de sentimientos implicados en la creación literaria. En ese sentido, espero que el autor de la carta que reproduzco a continuación no se ofenda ni me atribuya mala intención si, por casualidad, descubre este atenuado acto de indiscreción: sólo quiero anotar en este cuaderno un vaivén poco glorioso de mi carrera literaria.

La carta (cuyos referentes concretos enmascaro, como no podía ser menos) decía así:


Qdo. José Manuel, para comunicarte que [la editorial X no] va a publicar tu novela XYZ.

Quería comentarte que la novela tiene un toque "infantil-juvenil" que podría hacer que lo deriváramos a nuestro nuevo sello en este ramo editorial... Eso sí, con un retoque algo severo de adaptación. Ellos quieren sacar también narrativas de corte cercano, realista...

Si así lo quieres, te diría que, de mi parte, te dirijas a...

Creo que en este sello tienes más posibilidades de acomodo, por temática y línea narrativa.

Un abrazo,


Y ésta es mi respuesta:


Amigo Y:

Gracias por la respuesta: siempre es mejor una negativa que mantener una expectativa indefinida. Amistosamente, debo decir que no estoy de acuerdo con la opinión de que tiene un toque "infantil-juvenil": que el protagonista sea un niño, y que incluso se utilice el marco genérico de las aventuras infantiles no significa que sea una novela ajustada a la sensibilidad infantil...

En fin, lo que no voy a hacer de ninguna manera es maquillar la trama, despojarla de sus elementos de sexo y de sus situaciones violentas, para encajarla en una editorial de relatos juveniles. Un género, por cierto, que me resulta bastante antipático.

Pero ya sé que no hay papel más desairado que intentar defender una obra rechazada. Te reitero mi agradecimiento, etc.

Un abrazo de
JM


Bueno, el trabajo literario incluye también estos trasiegos.

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