lunes, octubre 01, 2007

FIEBRE

Las presuntas "cuestiones candentes" de la política española, que vuelven con cíclica monotonía: los separatismos, el debate monarquía-república, etc. Cuestiones en las que, la verdad sea dicha, si no suscitasen de vez en cuando mi indignación por la forma en que suelen plantearse y las pasiones casi siempre innobles que desatan, no consigo encontrar ni un solo argumento por el que deban interesarme, ni que afecte mi modo de vida o el de los míos, ni mi visión del mundo. Cuestiones meramente nominalistas, propias de una raza de dómines pedantes con cierta propensión a la violencia, soterrada o abierta. Y que, eso sí, facilitan enormemente la vida de los periodistas, que no tienen más que tomar nota del último episodio dialéctico para rellenar la página del día.

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Bajo los efectos de unas décimas de fiebre producidas por un catarro que agarré el viernes pasado, tras quedar empapado por un inesperado chaparrón. Hipersensibilidad, morbidez, lentitud de reflejos, sensación general de actuar con una deliberación excesiva, como si todas las acciones cotidianas estuvieran tocadas de un matiz de... conspiración.

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A M., un correctísimo pintor figurativo, le preocupa saber que, bajo ciertos puntos de vista, sus preferencias estéticas podrían tildarde de... reaccionarias. Me lo dice con cierta timidez, después de enseñarme un magnífico estudio de la "Muchacha de la perla" de Vermeer, que ha pintado, comenta, por "calentar pinceles" después de las vacaciones. No sé qué decirle. También uno se siente "reaccionario", a veces, por el mero hecho de escribir endecasílabos... Pero M. es de los que saben que una sólida base técnica proporciona una secreta felicidad: la de quien se sabe dueño de un artificio con el que aprehender la realidad, siempre huidiza. "No me costaría hacer lo que otros", me dice. "Pero ni lo necesito ni me interesa". Lo dice mientras fríe unas jugosas rodajas de berenjena, en la cocina de su acogedora casa, haciéndome pensar que la extraña intensidad de esta escena debe mucho a mis décimas de fiebre, al vino que llevamos bebido, a la cercanía cómplice de las mujeres y... a la sensación de que nada de lo que aquí digamos, en esta intimidad casi familiar, podrá ser utilizado contra nosotros en los fríos tribunales de la consideración artística o mundana.

3 comentarios:

conde-duque dijo...

Pues no sé si será por la fiebre, pero demuestra una lucidez envidiable.
1) El negocio mediático corrompe todos los debates... Todo lo devora, lo multiplica artificalmente, lo consume. Llenar un periódico y un telediario todos los días necesita carnaza.
2) Le deseo que se mejore pronto, aunque siga con la lucidez.
3) La sinceridad en arte se paga. Pero algunos nos damos cuenta de quiénes son sinceros. Vamos, que siga M. con su pintura figurativa y usted con sus endecasílabos, relatos y novelas... que a algunos todavía nos gusta disfrutar de lo bueno, de lo verdadero.
PD: una última cosa. Le recomiendo leer el relato que nos ha regalado Luisa Cuerda en nuestro blog "A trancas y barrancas":

conde-duque dijo...

Perdón, el enlace es:
http://nietos-de-solana.blogspot.com/

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Ya lo he visitado y dejado el comentario pertinente. Gracias por la recomendación y por lo demás.

Lo bueno de escribir sobre estos amigos míos pintores es que sé que no me leen, por lo que la escritura se parece mucho a un acto impune.