miércoles, octubre 03, 2007

ZARPAZO

Como ando delicado, me siento especialmente vulnerable a todo lo que me saque de mi precario equilibrio. En el autobús llevaban hoy el aire acondicionado a toda potencia, pese a que las temperaturas en la calle han bajado notablemente. Noto ese frío artificial en la garganta y en la espalda. Para colmo, intento leer, pero el conductor ha decidido que a los viajeros de este trayecto les conviene más escuchar la radio. Llego a casa bastante descompuesto. Y, como suele pasarme siempre que experimento alguno de mis ataques de desacuerdo general con el mundo, encima me siento culpable.

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El ronroneo de los gatos: una expresión de placer egoísta que llega a confundirse fácilmente con una manifestación de afecto. Ojalá todo fuera tan sencillo.

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También quisiera uno para sí esa imprevisibilidad de los gatos: soltar un buen zarpazo a quien te pasa la mano por el lomo.

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Envidia del lector indiferente: ése que trasiega novelones, uno tras otro, sin sentirse en absoluto afectado por el empacho de letra impresa. Esa literatura que satisface tanto (a algunos) como una buena hamburguesa grasienta. Y no estos tiquismiquis de tono y estilo que nos han llevado a lo que somos.

1 comentario:

Mabalot dijo...

De vez en cuando, quizá muy vez en cuando, debería casi ser obligatorio acercarse a las cosas de uno de esos autores que redactan novelones, como el que se toma unas copas de vez en cuando para poner tierra etílica por medio, entre sus neuras y él.
Claro que hay tanto de lo provechoso que leer y suelen hacer tales tochos esos señores que casi es mas apetecible lo de emborracharse, aunque sea con ponche.