domingo, noviembre 25, 2007

ALAS CORTADAS

¡Un féretro cubierto con la bandera anarquista en la portada de ABC! Decididamente, a este venerable periódico conservador le ha sentado muy bien distanciarse de la "teoría de la conspiración" y los catastrofismos de otros medios. Ya sólo falta que El País siga dando rienda suelta a la mal disimulada antipatía que manifiesta hacia el actual gobierno, y quizá lleguemos a un saludable punto de equilibrio.

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Arreglando el mundo con una botella de Cardenal Mendoza de por medio. Y como, incluso desde la confortable circunstancia en que discutimos, el mundo parece tener mal remedio, uno de los contertulios lanza esta pregunta: "Bueno, ¿y a quiénes hay que cortarles las cabezas?". Nos acabamos de conocer, por lo que hasta ahora habíamos medido cortésmente el alcance de nuestras afirmaciones. Intento una evasiva, que no da resultado. "No, no, a ver, a ver, ¿a quiénes hay que cortarles las cabezas?", insiste. A nadie, digo. En todo caso, bastaría con cortarles las alas a algunos. Y entonces tercia J.A., que hasta ahora había permanecido callado: "No, cortar las alas tampoco. Es lo que hizo un amigo mío con sus pavos, para que no saltaran la valla. Y, como resultado, un perro los ha matado a todos."

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El Cardenal Mendoza, en fin, suelta la lengua. Sensación de haberles contado a estos nuevos amigos, confidencialmente, lo que ya he contado muchas veces. El repertorio de uno. Dejar el flanco al descubierto, en correspondencia a lo que percibo como gestos paralelos de confianza. El difícil minué de la amistad. La facilidad con que se puede dar, incluso en contextos tan relajados, un paso en falso.

2 comentarios:

loganfugado dijo...

... ahhh, pero son tan agradables como necesarios esos pasos en falso...

José Luis Muñoz dijo...

Mucha razón en apreciar esa deriva de El País, ciertamente. Ya empezó con los atentados del 11M, asumiendo, sin más, las interesadas tesis de José María Aznar mientras otros periodicos, y cito La Vanguardia o El Periódico, apuntaban sin asomo de duda a la pista islámica. Durante el 11M la actitud de El País fue sencillamente vergonzosa. Y sólo le faltó publicar en primera plana la foto de una de las víctimas, perfectamente identificable.