miércoles, noviembre 14, 2007

IMPERTINENTES

Lo peor, en fin, no es que la monarquía puede caer por su propio peso; sino que, en treinta años de democracia, no se haya articulado, como una derivación natural de la propia democracia, un republicanismo de nuevo cuño, moderno, europeísta, desligado de mitologías revolucionarias y basado en razones tan sólidas como la evidencia de que, en unas elecciones presidenciales, los partidos nacionalistas, que tanto condicionan la vida política española en la actualidad, tendrían muy poco que hacer. Un republicanismo, digamos, a la francesa. Y no a la cubana.

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Que la gata, ya bastante crecida, haya aprendido a maullar como es debido es casi un motivo de orgullo. Lo malo es que, oyéndola, parece a veces que lo hace... en un tono muy parecido al de la recriminación.

En esta casa todos acabamos por volvernos protestones e impertinentes.

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Posar para una foto es asumir una impostura. Que nunca es mayor que cuando consigues salir relajado y natural.

1 comentario:

Hardyl dijo...

En una España ideal, me gustaría que un Ferlosio o un Azaña fuesen presidentes de la república por venir. Ahora bien, imaginar que, llegada ésta, tendríamos que elegir cada cuatro o cinco años entre un Aznar o un Zapatero, me produce pesadillas. No me considero monárquico, pero creo que nuestra monarquía “republicana” ha dado bastante estabilidad a España, al menos hasta ahora.