lunes, noviembre 12, 2007

NEBLINA

Un monarca envejecido y balbuciente. Un presidente del gobierno titubeante, incapaz de hilar una frase contundente en respuesta a las bravuconadas de un sátrapa caribeño. Una oposición cuyo desprestigio empieza a redundar ya en demérito de toda la nación, aunque no haya más remedio, en determinados foros internacionales, que sacar la cara por defenderla... En el país de Goya, ciertas imágenes deberían hablar por sí solas. El ocaso de toda una clase política, o quizá de una generación, o de dos... Lo que no sé es si estos síntomas de decadencia son más o menos espontáneos o están siendo cuidadosamente cultivados por algunos sectores.

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A los sufridos usuarios de los trenes de cercanías de Barcelona los invitaba yo a probar las "excelencias" del transporte público en la Bahía de Cádiz. O de cómo se puede tardar una hora, y a veces más, en recorrer doce kilómetros. También esto es un síntoma de decadencia. Y no hay "estatut" que lo arregle.

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Esta neblina, después de todo, es de lo más oportuna. A veces la realidad actúa como los malos pintores: difuminándolo todo, para que quede más bonito.

1 comentario:

Mabalot dijo...

Sí, sí, y sí.

Algo habremos hecho para merecer esto, quizá. Mal de muchos consuelo de tontos, ya, pero no parece que por ahí afuera vayan mejor las cosas; mírese Italia, menudo personal...