lunes, diciembre 10, 2007

CABARET

Días de cierto trasiego sin objeto, pero de esa clase que provoca una subida general de adrenalina en las personas nerviosas y las pone en un equívoco estado de ansiedad, contra el que nada vale la lucidez de quien nada espera. Pero hay toda una fisiología de la impaciencia, contra la que de poco sirve la impasibilidad aprendida a fuerza de desengaños.

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La niebla jugaba a ocultar y desvelar el paisaje, como una gasa que, según estuviera ceñida o despegada de la piel, nos permitiera adivinar con más o menos claridad lo que había debajo. La densidad variable de los jirones que iban interponiéndose entre nosotros y las cosas nos permitían constatar que éstas habían desaparecido por completo o se reafirmaban tras la niebla en unos cuantos puntos de luz, en dos o tres líneas destacadas. Saludábamos con entusiasmo esos pocos testimonios de su permanencia, o nos entregábamos a la voluptuosidad mayor de señalar el vacío en el que acababan de desaparecer. Y así pasamos la tarde, espectadores de un raro cabaret cuya única artista fuese el panorama que se veía desde la ventana.

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Extraña gestión burocrática la que llevé a cabo esta mañana. La persona que me atendió al teléfono estaba llorosa. "Hoy es un mal día en este departamento", me confiesa, inesperadamente, antes de explicarme que acaban de saber que una conocida ha muerto en un accidente de tráfico. Me ofrezco a llamar en otro momento. "No, el trabajo hay que hacerlo de todas maneras". Y terminamos de despachar, entre gemidos, el asunto que nos ocupaba, ahora reducido a algo tremendamente banal y, al mismo tiempo, necesario. Tanto como lo es la propia continuidad de la vida ante las contrariedades.

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Otra entrevista, ésta a propósito de mi Casa en construcción.

2 comentarios:

conde-duque dijo...

La niebla (ese escenario), la llamada teñida por la muerte, el frío de la casa en construcción:
"La transparencia de estos días / soleados de invierno, de este cielo / sin nubes extendido hasta la línea / tersa del horizonte / como el espacio de intemperie / recortado en el aire por la valla de un patio; // la sensación de estar en ese patio, / de niño, en una pausa de los juegos, / y sentir que tus miembros se estremecen / a la sombra crecida de la tapia. // La añoranza del sol, al otro lado."
Un saludo.
PD: En mi blog dejo mi "Frío".

Fruela dijo...

Estimado José Manuel:

Soy Fruela Fernández, no nos conocemos personalmente, aunque tal vez hayas visto algunas de mis traducciones en Pre-textos u otras cosas en revistas como Clarín.

Estoy preparando actualmente unos artículos para el I. Cervantes acerca de las traducciones de Jorge Luis Borges, en los que quiero incluir opiniones de traductores españoles que se han enfrentado a las obras que, primero, tradujo Borges. Te agradecería mucho, por lo tanto, si me pudieras dar tu opinión sobre tu Bartleby en oposicón al de Borges.

Muchas gracias,

Fruela

mi mail: fruelaf@hotmail.com