martes, diciembre 04, 2007

PERROS Y GATOS

La inteligencia de los gatos: aparentan estar al tanto de todo, pero no obedecen a ningún estímulo que no sea el dictado por la apetencia del momento. Sin ser tampoco, en fin, lo que se dice esclavos de sus impulsos primarios. Cómo nadan y guardan la ropa. Y qué elegancia les presta ese egoísmo natural, frente al desagradable servilismo que se aprecia en tantos animales con el instinto gregario más desarrollado. Se entiende que tengan cierta mala prensa. La corrección política, amigos felinos, no es un invento de ahora.

***

En Venezuela, los perros de presa han perdido la primera batalla (o la segunda, o la tercera, no sé), pero no la guerra, dicen. Mal año para los gatos, si la ganan.

***

En pleno siglo XXI, la era de las telecomunicaciones, una larga cola decimonónica (gente acatarrada, bromistas impenitentes, pendolistas de esmerada caligrafía, algún que otro torpe de solemnidad, algún vivales escaqueado de su puesto...) ante la ventanilla en la que se entregan las instancias y demás documentación para un concurso de traslados. Como música de fondo, pautando las voces, el rítmico estampido del matasellos. La vetustez crónica de nuestra administración, ese polvo de siglos en los rincones y en los legajos. La sensación de que, a pesar del frío que hace en esta desolada dependencia, por aquí no ha corrido el aire desde hace años.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tengo una gata y me fascina su elegancia natural. Ahora bien, la mía es una gata atípica: se cree perro. Es terriblemente fiel y cariñosa y adora a los seres humanos. A ella tampoco le iría bien en Venezuela.
Un abrazo:
JLP

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchos saludos de mi gata a la tuya. A mí también me alegra esta complicidad.