lunes, diciembre 03, 2007

VOCES

Algunos escritores son más interesantes cuando aún no han terminado de encontrar su estilo. En sus vaivenes, a veces tocan teclas inesperadas, que no volverán a sonar cuando sean dueños de eso que se llamará "su voz". Una voz, con frecuencia, más monocorde que otra cosa.

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Ha llegado el frío. Lo ha hecho en forma de niebla: una nube metálica, gélida, un poco siniestra, con algo de aliento de pozo. La réplica natural, diríamos, al amarillo pesaroso de las recién inauguradas iluminaciones navideñas. Un frío que no es sino una de las formas objetivas de la tristeza.

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Las alegrías conllevan tanto gasto como las penas. Y nos dejan casi igual de maltrechos.

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Ese cielo de teatro que pintaba mi amigo pintor el otro día, para un belén. Más cielo que este otro de hoy, de color de ala de mosca.

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Y hablando de voces: las de estos niños resfriados, que parecen estar ensayando las que tendrán cuando sean viejos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues el invierno habrá llegado a Cádiz pero no a Huelva. Seguimos con un otoño benigno y soleado. ¡Dios mío, hablando del tiempo! Un abrazo. JLP

Mario dijo...

A mí, José Manuel, no me parece el frío una forma objetiva de tristeza; más bien de confortabilidad, de casa, de familia. De introspección anual. Luego, después, vendrá la expansión. Otra vez.

E. G-Máiquez dijo...

Todos muy bien; el último extraordinario.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Saludos a los tres. A Mario: sí, el frío tiene también para mí esas connotaciones que dices. Pero yo me refería al frío de ayer, que llegó en las condiciones de color y ánimo que describo en esta entrada. A JLP: ¡Hombre! Se te echaba de menos. Mejor hablar del tiempo -ese correlato del ánimo, esa forma de sociabilidad ultracivilizada- que de política. Y a Enrique: Gracias de nuevo.