jueves, enero 24, 2008

LLAVES DE AYER

Apertura de la ferretería: media docena de hombres esperando en la puerta, cada uno con su cuita técnica o doméstica. La ferretera, suelta y hombruna, nos despacha a todos con fría eficiencia. Uno le pide una llave de ayé. Súbito misterio. ¿Qué puertas, qué castillos, qué secretos escondrijos no habrá abierto esa "llave de ayer" que este hombre solicita? Pero la ferretera no duda ni un segundo: lo que le piden es una llave Allen, uno de esos ganchos en forma de ele y sección hexagonal, que sirven para hacer girar cierta clase de tornillos. Qué pena de metáfora estropeada.

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Finalmente, la súbita iluminación de la memoria en que se resolvió el lapsus del otro día no fue tan exacta ni resolutiva. La obra en cuestión no era Memorias de un ladrón, sino Diario de un ladrón (Journal du voleur). Bueno. Lo curioso del caso es que el trabajoso proceso mental que me llevó, tras angustiosos minutos, al nombre recuperado (el del autor, Génet) ha seguido funcionando inconscientemente durante estos dos días. Como si, desde dentro de uno, una voz insatisfecha hubiese albergado dudas razonables sobre el resultado alcanzado, y exigido que no cesaran prematuramente los esfuerzos.

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"Un sobre para el señor Benítez", oigo en el telefonillo. Cuántas posibilidades en esa irrupción súbita de un mensajero anónimo con una carta en la mano.

3 comentarios:

goloviarte dijo...

magnifico blog,te invito a participar en mi modesto blog de votaciones para valorar otros blog y que tu blog sea mas conocido
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utilizo los comentarios por ser mas directo,esto no es spam,pues miro los blog de uno en uno,pero si te parece que es spam,por favor acepta mis disculpas

arati dijo...

Me encanta lo del la "llave de ayer".

Una vez, en la farmacia, en lugar de tapones para los oídos pedí "tapones de olvidos".

Saludo

Judith

José Manuel Benítez Ariza dijo...

La verdad es que una buena manera de adelantarse al olvido es taparse los oídos. Saludos.