miércoles, enero 16, 2008

PALMADITAS

La luz sucia de estos días.

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El acierto de Roger Corman en sus adaptaciones (mejor, reinvenciones) de los relatos de Poe: confiar más en la atmósfera, en las asociaciones de ideas y en la falibilidad de la memoria que en la literalidad de las historias en las que se basan sus películas. Así The Premature Burial: en la historia original, Poe hace un lúcido análisis de ciertas obsesiones morbosas, y depara a su protagonista una especie de irónica cura de choque. Pero eso no es lo que recordamos del relato, sino las angustiosas sensaciones que experimenta el protagonista al creerse enterrado vivo. Y eso es lo que toma Corman; salpimentándolo con detalles e ingredientes de toda la obra de Poe (de "El tonel de amontillado", "El gato negro", "Ligeia", etc.); e integrándolo, para hacer digerible el conjunto, en una trama melodramática. Hoy estas películas nos parecen un poco envejecidas (más, incluso, que las de la Hammer), pero se ven con simpatía, y nos hacen añorar el sabor artesanal de ese cine de consumo sin pretensiones ni grandes estrellas, que fagocitaba cuanto caía en sus manos y lo devolvía al público en la forma en que éste era capaz de asimilarlo, si no conocía previamente los materiales de procedencia, o reconocerlo, si ya los conocía y estaba en trance de olvidarlos.

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Resumen de mi conversación con X: con palmaditas en la espalda no arreglamos nada; pero tampoco es cosa de escatimarlas.

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