sábado, enero 05, 2008

PELMAZOS

"Al cabo de la semana hemos conversado con un centenar de pelmazos; en cambio, si nos hubiésemos limitado a uno de ellos, quizá nos habríamos encontrado conversando con un nuevo amigo, un humorista, un asesino o un hombre que ha visto un espectro". No sé qué pensar de esta aseveración de Chesterton*, tan oportuna en vísperas de volver a la rutina laboral. Añade una sombra inquietante a la levedad de los pelmazos. Y no sé si, de verdad, me interesa conocer a un asesino o a un hombre que asegure haber visto un espectro. Tal vez sí a un humorista (quiero decir, a un hombre dotado de un genuino sentido del humor), siempre que sea yo quien llegue a la conclusión de que lo es, y no él quien se empeñe en demostrármelo. En cuanto al posible nuevo amigo, prefiero que llegue siempre acompañado de un paisaje nuevo, de una renovación de mi propio panorama vital, y no impuesto por la mera circunstancia de haberme quedado a solas con un pelmazo y haber tenido que ahondar en su trato.

Conviene no aceptar demasiado a pie juntillas las afirmaciones de Chesterton. Por lo mismo, agradece uno que merezca la pena desentrañarlas, aunque sea para contradecirlas.

* En El color de España y otros ensayos, Ediciones Espuela de Plata, Sevilla, 2007.

1 comentario:

Manuel dijo...

El problema que tenemos los que disfrutamos con las risas ajenas es que cuanto más triunfamos más pelmazos nos volvemos.