jueves, enero 17, 2008

PIEZAS COBRADAS

Historias adivinadas al oír de refilón un comentario en la calle. Por ejemplo, la que intuyo detrás de estas terribles palabras oídas hoy mismo, que una señora de aspecto inofensivo decía a su teléfono móvil: "Bueno, si mañana veo que no está hecho el ingreso, pongo la denuncia".

***

El mejor elogio posible a un político, y de difícil aplicación, me temo, a la mayoría de los de hoy: "el único hombre que conozco que, hablando mucho, no fuera al mismo tiempo un detestable prometedor" (Daudet, en sus Memorias, refiriéndose a Gambetta).

***

Cacerías de K.: una jirafa de peluche, una foca de lo mismo, cobradas ambas en la sabana que constituye la cama de C., su cazadero favorito. Todos los días, cuando llego a casa y veo las piezas junto al recipiente de comida para gatos, constato que la imaginación no es, en absoluto, un don exclusivo de los humanos.

1 comentario:

una más dijo...

Sobre las palabras de Daudet:

No sé si me equivoco y es una apreciación muy parcial y poco significativa; pero tengo la impresión de que los hombres cuando viven solos enmudecen, en tanto que las mujeres en las mismas circunstancias se vuelven ferozmente locuaces cuando encuentran un interlocutor.

Si esto se confirma, habría que pedirle a más de una esposa o pareja de político que lo abandonaran... aunque, si es realmente un político, nos acabarán saliendo "sarcozies" por todas partes y creeremos que es el atractivo del poder.