jueves, enero 03, 2008

RELATIVISMOS

La lluvia ha confundido los límites entre tierra y mar. Y ya no sabemos si ese pajarillo que corretea, algo desconcertado, entre los charcos, es un correlimos o un gorrión. Quizá él tampoco lo sabe.

***

Curiosa película la que se marca Sean Penn sobre el bien y el mal:
The Indian Runner (en español creo que se llamó Hermanos de sangre). Una feroz requisitoria contra el nihilismo: aunque la vida te haya tratado mal -parece decirnos-, aunque hayas combatido en Vietnam, aunque tu hermano y tu cuñada rebosen convencionalismo y aburguesamiento (y, para colmo de males, el hermano se haya metido a policía), y aunque te dejes tentar por un demonio en forma de dueño de garito y con la cara de Dennis Hopper, la asunción de responsabilidades es siempre mejor salida que el relativismo moral o el nihilismo simplista. Aunque la moral resultante admita también matices y excepciones: el policía protagonista, que no dudó en disparar, al comienzo de la película, contra un alborotador, al final de la misma deja escapar a su propio hermano, autor de crímenes mucho más graves. Es la tesis de El Padrino, interiorizada: cuando todo se tambalea, te queda la familia. Y no me parece del todo mal que alguien de mi generación, como es el caso de Sean Penn, la haga suya.

***

Después de todo, que un buen momento creativo no coincida con una coyuntura editorial favorable puede que no sea una contrariedad. Tal vez lo uno dé lo otro, como ocurre con quienes, como consecuencia de haber perdido la vista, desarrollan un excelente oído.

No hay comentarios: