viernes, enero 04, 2008

UN MILLÓN EN LA BASURA

Un millón en la basura (José María Forqué, 1967), o la huella de Capra (y también, la de De Sica, por qué no) en un periodo del cine español que no es tan desdeñable como algunos se figuran. El desgarro social y la desolada poesía del suburbio (espléndidamente fotografiada por Juan Mariné) vienen del italiano; el sentimentalismo y los trucos melodramáticos, del italoamericano; hasta tal punto, en fin, que el argumento de la película (las cuitas provocadas en un matrimonio pobre por el hallazgo de un millón de pesetas en el cubo de la basura) se basa en la explotación de una sugerencia de Qué bello es vivir: la pérdida de ocho mil dólares por parte del contable de la empresa de empréstitos en la que trabaja el atribulado George Bailey/James Stewart. Como en la película de Capra, una apoteosis de bondad solidaria viene a ser la recompensa que reciben los protagonistas después de haber sido duramente probados . Sólo que, a diferencia de la película americana, aquí el elemento religioso es puramente circunstancial, casi un pretexto para que la película no despertara recelos. Lo que queda, en definitiva, más que el sabor agridulce de las poco sinceras oraciones y acciones de gracias del protagonista, es la impresión de que el país donde transcurre la historia está lejos de ser el paraíso desarrollista de los discursos oficiales; los beneficios del desarrollo económico, traducidos en bienes de consumo, llegan a los protagonistas en forma de humillantes y abrumadoras deudas. La policía, omnipresente en esta película callejera y nocturna, es siempre autoritaria y brutal. En un plano que, inexplicablemente, la censura pasó por alto, el rostro deasabrido de un comisario se superpone al retrato de Franco que preside su despacho... La metáfora visual no puede ser más clara. (¿Se debe este efecto -fugaz, claro está- a las indicaciones de un director tan perfeccionista como Forqué o a la intuición del siempre sorprendente Mariné*? Porque el caso es que esta película está llena de imágenes sorprendentes, de hermosísimos hallazgos visuales, de tomas donde la luz madrileña -de un Madrid crepuscular, entre barojiano y neorrealista- se despliega en toda su gama de matices.)

Que este cine, que tan eficazmente utiliza los tópicos de la época para transgredirlos, tenga hoy día una consideración ínfima dice mucho de la falta de generosidad con que juzgamos nuestro pasado más inmediato. Hay mucha más dureza, mucha más sinceridad en esta película de Forqué que, pongo por caso, en cualquiera de las que ha rodado el muy sobrevalorado Fernando León de Aranoa, tan celebrado y tan políticamente correcto (y, en el fondo, tan oportunista y tan cercano al discurso del poder).

*A Mariné lo descubrí hace unos años en la notable 091, policía al habla (1960), también de Forqué; y sobre él he tenido ocasión de escribir en mi segundo libro de cine, Me enamoré de Kim Novak.

3 comentarios:

conde-duque dijo...

Totalmente de acuerdo. Ya nos gustaría ahora tener el cine de los Berlanga, Bardem o Neville, por ejemplo. También podríamos añadir a Ladilao Vadja ("El cebo", "Mi primo Juanito"), "El cochecito" y "El coichecito" de Ferreri, por no hablar de Buñuel, claro.
("Plácido" de Berlanga y "Felices Pascuas" de Bardem son de lo mejorcito en películas navideñas, más de humor italiano que al estilo Capra).
El otro día volví a ver por enésima vez "Atraco a las tres", de Forqué, y es una auténtica maravilla. Qué bien filmada y qué actorazos. Genial.
Me apetece revisar la del millón y 091, que no las recuerdo bien.
A Mariné no lo tengo localizado, pero de ahora en adelante me fijaré. Los directores de fotografía son más importantes de lo que parece (cuando descubrí la filmografía de Greg Tolland, entendí qué había en común entre aquellas películas tan dispares que me gustaban tanto).
Una obra maestra casi olvidada del cine español es "Vida en sombras" (la única película de su director). Cuando se murió Fernando Fernán Gómez nadie mencionó esa película, que me parece de las mejores en las que participó.
Feliz Año, don Ariza.

conde-duque dijo...

Buf, cuántas erratas, sorry...
Fe de erratas: Ladislao, "El pisito", Gregg Toland.
El director de "Vida en sombras" es Lorenzo LLobet Gracia.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Feliz año, sr. conde-duque. Es un placer compartir puntos de vista con usted.