lunes, febrero 11, 2008

IN MEZZO...

De un tiempo a esta parte, recurro a un sencillo artificio para restarles contundencia a los cumpleaños: multiplico por dos la cifra de años cumplidos, y me consuelo al comprobar que, por alta que ésta sea, todavía se sitúa en lo que, sin abusar de la estadística, podemos denominar il mezzo del camin... Hasta ahora; porque, en los últimos cumpleaños, el resultado de esa operación consoladora empieza a resultar poco consolador, y es necesario recurrir a un alarde de optimismo adicional para convencerse de que todavía se tiene por delante un trecho vital tan prolongado como el ya agotado. Ayer, sin ir más lejos, cumplí cuarenta y cinco. Multiplicar por dos la cifra, para situarse de nuevo en un hipotético punto medio de la vida, me remite a los noventa. En mi familia, constato, no ha habido jamás ningún nonagenario. Aunque, quién sabe, alguien tendrá que ser el primero.

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Pequeño disgusto doméstico, que abunda en ese mismo clima de constatación de la propia fragilidad y la inconsistencia general de lo vivido: la gata K., acostumbrada a saltar sobre la tapa del ya caduco equipo de sonido, lo hace estando ésta levantada y aterriza sobre el disco de vinilo que escuchábamos: el álbum Déjà vu, de Crosby, Stills, Nash y Young, uno de mis elepés favoritos. La aguja produce un chirrido agónico, la gata se asusta y no acierta a encontrar apoyo firme sobre la superficie giratoria. Resultado: sus uñas quedan marcadas en el disco. Lo pongo de nuevo, con el corazón encogido lo oigo sonar. Milagrosamente, el arañazo no es lo bastante profundo para haber estropeado la grabación. Pero uno de los rituales nostálgicos aparejados a la fecha ha quedado, si no irreparablemente dañado, sí puesto en evidencia por la energía, la vitalidad y la alegre imprevisión de la gata.

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"La gata desaprueba tu música", remata C., con la característica impiedad de las adolescentes.

6 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Muchísimas felicidades atrasadas. Y enhorabuena por ese método dantesco de relativizar la cosa.

conde-duque dijo...

Felicidades.
Como diría la tía abuela: "¡45 añazos! Estás hecho ya todo un hombrecito...".

Mabalot dijo...

Me uno a las felicitaciones. Si le quedan otros tantos no está mal; imagínese volver a nacer sabiendo lo que sabe, y además con el cuerpo ya hecho, sin necesidad de tomar el biberón...

Un abrazo.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Felicidades, pues. Alguien dijo alguna vez que empezamos realmente a vivir (a disfrutar de la vida, se entiende) a los cuarenta años, pero por no se sabe qué, nos hacen llegar a este mundo cuarenta años antes de la cuenta... Según esto, acabas de cumplir cinco años, con lo que tus multiplicaciones vuelven a cargarse de sentido.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias por vuestras felicitaciones. La verdad es que no quisiera volver a nacer, ni siquiera volver a tener cinco años, ni treinta. Sólo que los años no pasaran tan deprisa, ay.

Anónimo dijo...

Me añado: felicidades atrasadas desde el futuro día de hoy, señor Benítez Ariza.