miércoles, febrero 20, 2008

EL TENEDOR DEL DEMONIO

Castro, en las últimas. Ambiente conspirativo, tanto entre sus partidarios como entre sus detractores. Unos, a voces, como curándose en salud del inminente juicio que pronto les hará la Historia; otros, casi a susurros, y en un tono que, por lo que tiene de poco piadoso, tampoco me resulta del todo grato. Las reacciones más significativas son las de los propios cubanos: esta camarera, por ejemplo, que, al terminar su turno de trabajo, se acerca a nuestra mesa a saludar a un conocido y, al ser preguntada, responde con una mezcla de cautela y exaltación. Como hablaba mi madre, en fin, en aquellos benditos días en que Franco agonizaba y todo un mundo de posibilidades, buenas y malas, parecía abrirse ante nosotros.

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(Casi me imagino lo que me dirá este conocido mío, bastante exaltado, cuando le refiera este mismo comentario mañana: "¿Quién? ¿Dónde? ¿Cuándo?". No voy a decírtelo, amigo P. Porque ya sé que, en ciertos ambientes, las noticias vuelan y tienen consecuencias inesperadas.)

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Pablo García Baena ante los redichos e historiados tenedores para carne que ponen en este asador: "Parecen los tenedores del demonio".

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