jueves, febrero 07, 2008

MAUS

Termino de leer Maus, el magno tebeo de Art Spiegelman sobre el Holocausto judío. Spiegelman no sólo pone en imágenes los recuerdos de su padre, superviviente de Auschwitz, sino que aprovecha para poner sobre el tapete su propia herencia familiar como hijo de alguien marcado por tan terrible experiencia. Tal vez sea esto lo mejor de la historia: la renuncia a idealizar a la víctima, que se nos presenta como un viejo neurótico, avaro, intratable y racista, con el que su propio hijo tiene dificultades para entenderse. Por si cabía alguna duda, Spiegelman tampoco se conforma con sugerir que este carácter poco grato de su padre es producto de las terribles experiencias sufridas por éste: de joven también nos lo presenta como un calavera inconsciente, con quien tampoco terminamos de simpatizar. No se trata, por tanto, de presentar el Holocausto judío como una especie de martirologio; ni de sugerir que la mera condición de víctimas proporciona a los supervivientes una cierta aura indeleble de santidad; sino de mostrar cómo la sinrazón y la extrema maldad de estos crímenes de lesa humanidad no dependen en absoluto de la simpatía previa o posterior que podamos sentir hacia las víctimas en otros contextos.

Ratones y gatos. Y una cierta idea de que, después de todo, las máscaras que nos convierten en una u otra cosa son fácilmente intercambiables.

2 comentarios:

Mabalot dijo...

Y por desgracia todo recuerdo del holocausto nunca está de más, sobre todo si no se queda en esa "especie de martirologio" al que estamos más acostumbrados.
Por aquí, los que se dedican a gestionar el asunto público, sacan conclusiones bastante pintorescas, y acojonantes, de todo tipo de temas. En este caso:
http://actualidad.terra.es/nacional/articulo/
israel_bng_holocausto_2232202.htm

José Manuel Benítez Ariza dijo...

La tendencia a mezclar churras con merinas es típica de los nacionalismos. Precisamente, porque no aprecian las implicaciones morales de este asunto, y sólo ven en él... un martirologio más, utilizable para fines propagandísticos. En este caso, para contraponerlo al caso palestino, que al parecer certifica el pedigrí "progresista" de quien lo esgrime. Muy lamentable.