viernes, marzo 07, 2008

ARTISTAS

Anda fastidiada la derecha por el apoyo que numerosos artistas e intelectuales han dado a la opción contraria, y anda susceptible la izquierda por las descalificaciones que, por este motivo, esos intelectuales y artistas han cosechado al otro lado del espectro. Ambas reacciones están fuera de lugar: tan libres son los unos de mostrar sus preferencias como los otros de criticarlos. Lo preocupante, en fin, son las generalizaciones abusivas. Y, sobre todo, el efecto que éstas puedan tener sobre las condiciones en las que se realiza el trabajo artístico e intelectual en España.

Parece abusivo, en efecto, dar a entender que todos los creadores y pensadores notables de este país son de izquierdas. Y, aunque así fuera, no por ello cabría deducir que las obras –es decir, los libros, canciones, películas, ensayos, teorías, etc.– de esos creadores suponen otros tantos argumentos a favor de una política de izquierdas. Igual de abusiva sería la suposición contraria, por lo que tampoco me parece que la respuesta adecuada a esa tergiversación sea, como han sugerido algunos intelectuales conservadores, proponer una “alternativa cultural” de derechas… Mal asunto. Ya tenemos sobrados motivos para pensar que, en España, determinadas adhesiones cuentan mucho a la hora de abrir ciertas puertas. Si la tendencia se generaliza, cabe suponer que en pocos años no habrá intelectual ni artista que pueda trabajar si no ha demostrado antes su fidelidad a tal o cual opción política.

Porque lo único cierto es que la cultura no es ni de derechas ni de izquierdas, aunque los creadores puedan adherirse libremente a una u otra opción, o a ninguna. Un hombre culto lo mismo puede disfrutar con las historias del reaccionario Kipling que con las del progresista H. G. Wells. Es más: un hombre culto progresista podría padecer la “debilidad”, digamos, de preferir los cuentos de Kipling a los de H. G. Wells, simplemente por parecerle mejores. Y viceversa. Y lo que rige para los gustos, rige también para la creación. Hay autores “de vanguardia” que, en la vida civil, se muestran moderados y conservadores, y autores apegados a las formas tradicionales que, en política, muestran abiertamente su preferencia por las propuestas más utópicas y avanzadas.

Por eso me dan un poco de grima los toques de campana que llaman a los creadores a uno u otro redil. El único deber del artista es ser lúcido y honesto consigo mismo; y, como consecuencia, mostrarse crítico ante las interpretaciones simplistas de la realidad, sean éstas de derechas o de izquierdas. Y sin que medie ningún cálculo interesado sobre los beneficios que se puedan derivar de sus opiniones. Lo contrario ya sabemos lo que es: el triste coro de cigarras que entona alabanzas al poder en todas las dictaduras. No podemos defender eso. Ni siquiera en campaña electoral.

Publicado el pasado martes en Diario de Cádiz

5 comentarios:

Javier dijo...

Muy buen artículo y no cabe duda que en este tema España no ha madurado, que más da que tú o yo apoyemos a un partido X, lo importante es el artista y su obra, luego sus ideas políticas quedan al margen para los propios políticos, sino se sienten apoyados por determinados autores, pues, mala suerte y eso debe quedar ahí, sin embargo muchos de ellos, por celos, deciden crispar.

lo dejo aquí.

Un abrazo y felicidades por este estupendo espacio.

Anónimo dijo...

Claro, ¿como va a influir la forma de pensar de un artista en su obra?

José Manuel Benítez Ariza dijo...

El artículo no habla de eso, amigo anónimo, sino de los "toques de campana", de los que acuden a ellos, y de las prebendas o represalias que pueden cosecharse en función de haberlo hecho o no.

Eduardo Flores dijo...

Compañero José Manuel, te saludo desde las "quinientas" en Puerto Real.

Lo peor que yo saco de todo esto es, que aquellos que se hacen pasar por vanguardistas, liberales... no dejan de sumarse a aquellos que no consiguen olvidar un pasado que siendo más o menos útil no deja de ser eso mismo, pasado. Que todos ellos sufrieron una fuerte represión, o lo que representan, vale; que algunos tuvieron que exiliarse a otros países, o sus fuentes de inspiración, tal es el caso de mi gran admirado Sabina, vale también. Ya no existe tal represión, el público es libre de elegir, y que cierto partido aproveche tal punto de estupidez por parte de esos artistas para hacer campaña me parece algo detestable; lo mismo que con los de la oposición, que en un movimiento erróneo de un álfil, ha entrado al trapo como si de un infante ofendido se tratase. Por mi parte, como creador que me considero, si alguna vez llegase a tener la influencia que todos esos artistas tienen, jamás dejaría que mi boca jugase en uno u otro equipo de forma directa. Por supuesto que soy una persona comprometida, y en mis poemas se refleja la denuncia social de todos aquellos problemas que rodean mi entorno, pero nada más.

Un saludo de éste poeta novel con aspiraciones de crecer en el infeliz mundo de la pluma.

http://lamuertedelsuspiro.blogspot.com

Te dejo por aquí la dirección de mi recién estrenado blog, por lo que pueda interesar.

Un abrazo,
Eduardo Flores.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Totalmente de acuerdo, amigo Eduardo. Y me paso por tu blog. Un saludo.