lunes, marzo 10, 2008

EXTREMOS

Nuestros políticos están tan poco acostumbrados a asumir responsabilidades y a dimitir que, cuando lo hacen, el gesto parece impostado, falso; como si esperasen que, en el último momento, un clamor popular los devolviese a la poltrona tan trabajosamente abandonada. En vano: lo que ocurre, más bien, es que son empujados sin miramientos por los que se disputan el sitio que acaba de quedar libre.

***

De todos modos, no acabo de entender el recelo que provocan los partidos que deberían ocupar los extremos del espacio electoral. Tal vez si existiera un partido ultraconservador sin tapujos, el espacio de centro-derecha propiamente dicho sería más transitable. Lo mismo digo de la izquierda. Si para algo sirve un partido de extrema izquierda es para que la socialdemocracia no olvide lo que no es, lo que no puede ser, por mucho que le convenga electoralmente en determinadas coyunturas. En España no hay extrema derecha propiamente dicha, y la extrema izquierda está en proceso imparable de extinción. Mala cosa, pues, para los partidos que se dicen socialdemócratas y para los que se proclaman liberales: tendrán que dar cabida, mal que les pese, a los que no encuentran cobijo en otra parte.

***

Bien mirado, lo poco que todo esto cuenta.

3 comentarios:

Juan Antonio, el.profe dijo...

Creo que el PP asume al electorado más a la derecha, que le es tremendamente fiel, por mucho que su programa pueda virar al centro. Teniendo en cuenta esa fidelidad del extremo diestro, llama la atención que el PP no se aferre al centro, que es donde se ganan las elecciones en España. Está claro que el PP de Zaplana y cía. no ganará votos por el centro; sin embargo, otro PP más centrado no perdería los votos del "zaplanismo" (entre otras cosas, porque no hay quien ocupe el espacio de la derecha extrema, y un zaplanista siempre preferirá a un PP centrado que al PSOE). O a lo mejor es que yo estoy equivocado, claro.

Eduardo Flores dijo...

Me uno a Juan Antonio. Me hubiese gustado un PP liderado por Gallardón cuya derecha considero harto más evolucionada que la de los señores afiliados a los golpes de pecho a lo Opus Dei. O lo que es lo mismo: zaplanistas, y me hago eco del seudoneologismo (vaya palabro) de Juan Antonio. De la marioneta de Mariano me abstengo de hablar por lo obvio que resultaría. Habrá que enfocar bien a esos que siguen los sabios consejos de don Fernando Savater porque en ellos está la política de futuro tan necesaria para esta pobre España que apenas vive entre salsas de marisco intoxicado y periódicos a saldo.

Un saludo a los dos, al anfitrión y a tan lúcido contertulio.

Eduardo Flores.

F. Pelaez dijo...

El PP esta demasiado contaminado de carcundia y meapilas como para llegar a ser algún dia una derecha moderna. Gallardón deberia arriesgarse y liderar una nueva opción. Sólo este tipo de iniciativas a lo Rosa Diez podrian llegar a refrescar el panorama.