martes, marzo 04, 2008

GOURMETS

¿Y si la opción más correcta, ante tanta duda y tanto ruido, fuera simplemente no votar? No una abstención que sumar a los inexistentes votos de los que no tienen posibilidad de ganar por métodos democráticos, como propugnan algunos nihilistas sin escrúpulos, ni una abstención por desinterés o desinformación o pereza; sino, simplemente, el acto libre de mirar a otra parte cuando aquello a lo que nos convocan no nos gusta, ni nos interesa, ni reúne los suficientes alicientes como para movernos a participar. Es sólo una especulación, claro.

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Gente desastrada en un supermercado venido a menos. Su dinero vale tanto como el de quienes lo gastan en los hipermercados de las afueras. Pero, por algún motivo, lo que les dan por el mismo (esas bolsas de mortadela, esas redes de naranjas descoloridas) parece rancho.

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En este restaurante japonés al que hemos venido para gratificarnos en medio de una larga jornada completa de trabajo, los bocados son demasiado grandes para ser tomados del plato con los palillos. Casi no caben en la boca. Es un restaurante japonés para gente ansiosa y apresurada. Para occidentales, en fin, que no han terminado de olvidar el fantasma del hambre y siguen disfrutando cuando comen a dos carrillos. Y que, a pesar de eso, presumen de gourmets.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No votar, sea cual fuere la razón, es una actitud tan ciudadana y tan digna como otras. No acabo de convencerme de lo contrario. Permítame que me exprese, aunque sea un poco aburrido. Yo votaré el domingo, y además (esta vez) votaré por eso que llaman el "voto útil", pero convencido de él, y que además coincide (esta vez...) con mi líder preferido (esta vez...). Foco de coincidencias al que asisto personalmente anonadado.
En cuanto al restaurante japonés de pan y tenedor, sí, es muy curioso. O lo contrario, la pringá con unos buenos palillos japoneses.

Mabalot dijo...

Me ha reír lo del restaurante japonés... a dos carrillos. Idealizaciones aparte, no olvide que los nipones son también buenos comedores; ejercitan la masticación un buen rato cada día, sobre todo a la hora de cenar; no se comen un cordero pero llenan la mesa de platillos y acaban estirando sus estómagos lo mismo que el paisano después del cochinillo...

Eso sí, para la lengua, con todas sus terminaciones nerviosas pendientes de los sabores, debe ser más divertido comer a lo japonés.

Un saludo y buen votar.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Soy adicto a la cocina japonesa, quizá por eso de gratificar esas "terminaciones nerviosas" a las que alude Malabot. De ahí mi sorpresa ante esos bocados extragrandes... Lo de pringá con palillos no es del todo descabellado: bastaría con cortarla en trozos manejables. Aunque lo mejor es desmenuzarla en el plato y mezclarla toda.

Anónimo dijo...

Perdona, aunque éste no tenga nada que ver con el voto del domingo. ¿Qué opináis en vuestro centro del programa que ha elaborado la Administración de dar incentivos al profesorado en función del número de aprobados? ¿Qué habéis votado?

José Manuel Benítez Ariza dijo...

No tengo inconveniente en constestar a tu pregunta, amigo anónimo; pero, ya que parece que me conoces en el ámbito laboral, dime antes quién eres. Gracias.