lunes, marzo 31, 2008

MI PREFERIDO (2)

Finalmente, esto es lo que les respondí a los chicos del colegio Reggio, que me preguntaban por mi poema preferido del 27:

No es fácil para mí decidir cuál es el poema que más me gusta de la Generación del 27. El primer poema que aprendí de memoria fue "Nanas del marinero" de Rafael Alberti, cuando estaba en 2º de E.G.B. (equivalente al actual 2º de primaria); es decir, que he crecido con estos poetas y, según mi edad, mis estados de ánimo, mi nivel de conocimiento, etc., mis preferencias por unos u otros poetas o por unos u otros poemas han ido cambiando.

Con vuestra edad me gustaban mucho los poemas que conocía de Marinero en tierra, de Alberti, y del Romancero gitano, de Lorca. Luego, entre los 17 y 20 años, más o menos, mis inclinaciones fueron hacia Sombra del paraíso, de Vicente Aleixandre, y Retornos de lo vivo lejano, de Alberti: eran libros nostágicos y neorrománticos, muy acordes con la sensibilidad que se puede tener a la edad que yo tenía entonces. Luego descubrí a Cernuda, que me deslumbró por su tono conversacional y antirretórico, único entre los poetas de su generación. Y ahora me divierte mucho leer a Gerardo Diego, que es un poeta muy versátil y un maestro de la forma, del que siempre aprendo algo. Por ello, decía, no puedo decidirme a elegir un solo poema como mi favorito. Lo más que puedo decir es que, cuando recuerdo mi infancia, mi poema preferido es la "Nana del marinero"; cuando me pongo sentimental, me acuerdo de ese poema de Alberti que empieza "Esta mañana, amor, tenemos veinte años"; cuando estoy de ánimo destructivo y sarcástico, me vienen a la cabeza versos de "Birds in the night", un demoledor poema de Cernuda sobre la hipocresía con que los gobiernos utilizan las figuras de los artistas (como hacen nuestras autoridades, por cierto, con todos estos centenarios que celebramos en la escuela); y cuando simplemente quiero disfrutar de la musicalidad y la belleza formal de un poema bien hecho, me leo unos cuantos sonetos de Alondra de verdad, de Gerardo Diego...
Como veis, no he citado a Pedro Salinas, Jorge Guillén o Dámaso Alonso. Nunca me han gustado demasiado.

Por lo demás, si me obligáis a elegir un poema, os copio éste de Cernuda. Me gusta por su sencillez (son simples pareados asonantados), y por la melancolía que desprende. Es, supongo, un poema adecuado para un hombre de cuarenta y tantos años, aunque ya me gustaba cuando tenía diez o quince años menos. Pertenece al libro Con las horas contadas, de 1956. Fijaos en los seis últimos versos: a mí me producen siempre una especie de escalofrío de felicidad, el que causan las cosas bien dichas que no pueden decirse de otra manera.

LO MÁS FRÁGIL ES LO QUE DURA

¿Tu mocedad? No es más
Que un olor de azahar

En plazuela a la tarde
Cuando la luz decae

Y algún farol se enciende.
Su perfume lo sientes

Alzarse de un pasado
Ayer tuyo, hoy extraño,

Envolviéndote: aroma
Único y sin memoria

De todo, sea la sangre,
Amores o amistades

En tu existir primero,
Cuando cualquier deseo

El tiempo pronto iba
A realizarlo un día

De aquel futuro; aroma
Furtivo como sombra,

Moviendo tus sentidos
como un escalofrío.

Y ves que es lo más hondo
De tu vivir un poco

De eso que llaman nada
Tantas gentes sensatas:

Un olor de azahar,
Aire. ¿Hubo algo más?

No hay comentarios: