lunes, marzo 24, 2008

PLOMO EN LAS ALAS

Las cosas son lo que son... Y qué melancolía causan estas afirmaciones de Perogrullo.

***

Una sola hora de trabajo tiene la virtud de anular cualquier efecto desintoxicante que haya podido tener toda una semana de vacaciones. No, no viene uno "con las pilas cargadas", como quisieran los biempensantes. Viene uno, en todo caso, con la escopeta cargada. O, ya que hablamos de plomo, con una considerable cantidad de ese metal en las alas.

***

Y me acuerdo ahora de un artículo de Vicente Verdú que leí en El País el viernes pasado, sobre la mala calidad del tiempo ("tiempo basura") que dedicamos a la vida íntima: las peores horas del día, aquellas en las que estamos agotados y resentidos tras una agotadora jornada de trabajo. Tiene razón. Pero quizá no haya alternativa, como no sea ser rico de nacimiento o declararse indigente. Aunque también me vienen a la memoria, al hilo de lo mismo, las palabras del soneto de Quevedo: En fuga irrevocable huye la hora; / pero aquella el mejor cálculo cuenta / que en la lección y estudios nos mejora. Cierto que esas horas que dedicamos a "la lección y estudios" (es decir, a la lectura, a ver una buena película, a escribir, a oír música, a pensar) no pueden computarse sin más como tiempo basura. Pero tampoco valen siempre para esa difícil intimidad de dos, que exige espacio y ritos propios.

***

Ciertamente, no figuran en "el mejor cálculo" los minutos que dediqué anoche a ver un trozo de Proceso a Jesús, una de las últimas películas del casi siempre interesante José Luis Sáenz de Heredia. Lo peor de aquella España de las postrimerías del franquismo no asomaba cuando salían a relucir sus aspectos más rancios, sino cuando afloraban esas desmedidas pretensiones de aggiornamento, esgrimidas por quienes no tenían demasiada fe en los cambios que se avecinaban. ¡Esos tipos patilludos y malencarados, esas malcasadas de clase media, esos curas que han leído a Marcuse...! Eran a la sociología europea lo que el cine de Saura a la nouvelle vague.

Aunque lo más inquietante de todo es pensar que fue esa generación la que tomó el timón a la muerte del dictador. (Y no lo hicieron peor, en fin, que los que vinieron después.)

2 comentarios:

profesor franz dijo...

Viendo el cartel me doy cuenta de los magníficos actores que intervenían en la película, aunque yo la recuerdo de sus emisiones televisivas (precisamente por estas fechas) como un intragable auto sacramental para meapilas postconciliares. No sé como tiene valor para verla de nuevo. Espero que sea por razones estrictamente profesionales. Aun así le compadezco.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

El reparto y la dirección fueron los culpables de que me enganchara durante uno sminutos. No demasiados, de todos modos: visto lo visto, me fui a dormir.

Localizado el "fotolog". Muchas fotos cargadas de intención. Y muy bonita la del 23.