domingo, marzo 16, 2008

REALISMO MÁGICO

Extraña irrupción de lo fantástico en la conversación de ayer. O, quizá, de lo que hace unos años se llamó "realismo mágico": cuenta A. que, después de un chaparrón, la carretera quedó completamente cubierta de caracoles; su coche avanzaba despacio sobre ellos, y se oían los crujidos de los caparazones aplastados.

Aunque más angustiosa y opresiva es la anécdota que narra JL, también relacionada con la conducción: después de rozar la línea continua, tras un adelatamiento, sintió un poderoso estruendo cerniéndose sobre su coche; levantó la cabeza y vio un helicóptero de la Guardia Civil, desde el que le hacían señas para que se detuviera.

La primera podría pertenecer a Cien años de soledad -algo así como "el día en el que el coronel Aureliano Buendía vio la carretera cubierta de caracoles"-; la segunda, a 1984, la opresiva novela antitotalitaria de Orwell.

(Y casi me dejo en el tintero ese fragor de ranas que precede, según JA, la llegada a cierta charca situada en las inmediaciones del castillo de Fátima; o la historia de ese forastero que, recién jubilado, se mudó a la sierra y en su primer paseo de hombre sin obligaciones quedó aplastado por una roca... Aunque esta última historia no pertenece al género fantástico-visionario ni a la alegoría política, sino al de la fábula con moraleja.)

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