domingo, marzo 23, 2008

TAGARNINAS

Como para no dejarnos en mal lugar delante de estos amigos que vienen por vez primera a visitarnos, el tiempo ha desplegado todo su repertorio: ha llovido, ha soplado un vendaval, se ha levantado niebla... También ha habido, en el cielo nocturno, intervalos en los que una luna histérica comparecía entre nubes desbocadas... Y hasta ha estado a punto de nevar, según dicen los que entienden de esto: el termómetro bajó ayer bruscamente en cuestión de horas y rozó el límite por debajo del cual en estos pagos la lluvia deja de oírse, transfigurada en copos blancos.

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En medio del brusco descenso térmico, preparativos para una corrida de toros en el modesto coso de piedra con que cuenta esta localidad a la que hemos llegado como excursionistas, después de una caminata de dos horas a campo traviesa. El pueblo entero parece invadido por los implicados en el espectáculo. En el mejor hotel almuerzan los toreros. En una placita, cerca del cementerio, descansan los caballos. Las gitanas que venden almohadillas pregonan su mercancía en los alrededores del coso: apropiadamente, vocean que los asientos de piedra están muy fríos. En el bar de la plaza principal se reúnen los aficionados más pintorescos. Se nos acerca un tipo aflamencado que luce una espectacular camisa blanca y negra; mascullando las palabras, con la garganta rota y el entendimiento nublado por el alcohol, nos dice que entre los presentes se encuentra alguien que canta magníficamente por Bambino, y que habrá que convencerlo para que lo demuestre... Bueno. Después de almorzar casi en familia en la Fonda Ana Mari, bajamos a la fábrica de quesos, junto a la carretera. En el matadero colindante aguardan un camión frigorífico y unos cuantos matarifes: los encargados, suponemos, de certificar que el sacrificio que va a oficiarse más arriba se habrá llevado a cabo con las debidas garantías higiénicas.

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J.A.M. ha rescatado un antiguo y olvidado nacimiento de agua. Sabía de su existencia por un encharcamiento permanente que hay al pie del repecho sobre el que se alza su casa. Un viejo del lugar le habló de la posible localización de la fuente. Con ayuda de un amigo, sacó las piedras y escombros que la cegaban. El agua volvió a fluir al fondo de una poceta de piedra. La satisfacción de J.A.M. -y la nuestra, por contagio- es inconmensurable. Eso sí: queda por averiguar de qué jurisdicción depende este tesoro inesperadamente hallado, y qué trámites o permisos exige su puesta en uso. Y llama la atención que las mismas autoridades que han dejado que se perdiera la fuente tengan ahora la posibilidad de desautorizar a su ufano salvador. De momento le han dicho que si quiere distraerse, adelante.

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Y es que llega uno con las uñas afiladas contra la burocracia. Y más, después de haber terminado Vida y destino, la espléndida novela antitotalitaria de Vasili Grossman. El último tercio, que he leído en estas vacaciones, es más impresionante, si cabe, que los dos anteriores. Grossman demuestra que los totalitarismos -el estalinista, en este caso-, lo mismo envilecen a quien castigan que a quien ensalzan. Pero lo que realmente impresiona y asusta de esta novela no es su retrato de una situación histórica concreta, sino su aplicación a cualquier sistema político-social mediado por una casta de burócratas con intereses propios. Quienes nos dedicamos a la enseñanza lo sabemos bien, ay. Pero posiblemente no haya estamento para el que no rija el peculiar sistema de premios y castigos con el que los burócratas favorecen la preservación de su dominio.

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Tagarninas: en el pueblo de la costa del que proceden las que comimos anoche ignoran su utilidad, y miran con suspicacia a quien ven cogerlas. Seguramente también nosotros ignoramos muchas cosas que están delante de nuestras narices, y de las que alguien más espabilado sacaría un espléndido partido.

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Me cuentan que Canal Sur llevó a un programa matinal a una poetisa popular de este pueblo. Y, como estimaron que sus poemas eran poca cosa para el programa, le hicieron leer unos ripios compuestos ex profeso por el guionista. Así se explica uno muchas cosas de esta bendita tierra.

4 comentarios:

Mery dijo...

Me gusta seguir el devenir de tus párrafos encadenados. De todos podría preguntarte algo o apostillar, pero hablaré del último: ¿y resultó que un guionista del programa versó con mejor calidad que la poetisa en cuestión? Hay que ver, Dios mio.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

La verdad es que no lo sé. Lo que finalmente se leyó era bastante malo. Lo que no se leyó posiblemente fuera igual de malo, pero seguro que tenía cierto encanto naïf. En todo caso, lo intolerable es la manipulación. Si lo hacen a estos niveles, qué no harán cuando las cuestiones que se tratan son verdaderamente importantes.

Profesor Franz dijo...

Las circunstancias del hallazgo de la fuente parecen milagrosas. Busquen algún escrofuloso de la zona (o en su defecto al tonto del pueblo) y denle a beber el agua por si además fuese sanadora. Y no descarten próximas apariciones marianas.

Encantado de saludarle de nuevo, Don José Manuel. Besos a la familia.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Bienvenido, profesor. Mejor no darle a probar el agua a nadie, por si acaso anda contaminada por algún pozo negro.

Por cierto, he buscado en vano su famoso "fotoblog". A lo que sí me he asomado es al laberinto de blogs en los que se le cita. Envíeme su dirección, si es tan amable.

Un abrazo.