miércoles, abril 16, 2008

CALAMAR

En la calle un martes por la noche. Qué rara esta extrañeza ante los bares vacíos, a la espera de esa clientela asidua que no conoce la luz del día y sólo sale de sus madrigueras al filo de la madrugada. Hasta no hace mucho me movía con soltura en ese mundo. Hoy ya no. Los comistrajos de barra, el alcohol extemporáneo y el olor a zotal me producen una incurable nostalgia del hogar. Ando rápido, deseando alcanzar el coche. No vaya a ser que, de alguna de estas puertas entreabiertas, salga una mano que me toque el hombro y me diga: "Hombre, José Manuel, cuánto tiempo. Pasa, pasa...".

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Quizá el rasgo definidor de la partitocracia española sea el absoluto predominio en ella del principio de selección negativa: se llega más lejos cuanto más inútil, más incompetente se es. Los únicos méritos que realmente computan son la desfachatez y la incontinencia verbal. Lo que, después de todo, no es del todo malo para el bien común: mejor que los inútiles sean apartados de los puestos de verdadera responsabilidad, a pie de calle, de obra o de aula, y sean catapultados a las alturas. Eso garantiza que entre quienes han de hacer las tareas básicas del día a día habrá siempre un número mínimo de personas medianamente capacitadas. Imaginen que fuera al revés, que ciertos nombres que todos conocemos (ministros, consejeros autonómicos, diputados) estuvieran al frente del consultorio médico del barrio, de la comisaría de distrito, del colegio al que van nuestros hijos, e incluso de la comunidad de vecinos. Cuántos desaguisados causarían. Mejor tenerlos lejos y pagarles el despacho y el coche oficial.

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Y este sesudo comentario oído en una barra, en una conversación de hombres solos: "¿Y el calamar? A ver, que me diga alguien: ¿a qué sabe un calamar?"

6 comentarios:

Antonio Serrano dijo...

En Italia tienes la prueba más reciente de lo que dices, pero no hay que irse tan lejos: hay muchos Berlusconi en los ayuntamientos y gobiernos regionales de este país. ¿Cuántos alcaldes sobre los que pesaban serias sospechas de corrupción han vuelto a salir elegidos en las últimas elecciones? Ya no basta con ser cortito o mediocre: es imprescindible ser cumplida o potencialmente un chorizo.

Muy bueno lo del calamar, de lo mejor que he leído en estos blogs. Todas las duda existenciales caben en esa ineludible pregunta.
Saludos.

Anónimo dijo...

Mi abuelo se llamaba Manuel Benítez Ariza y era de Chiclana.

Violeta

Enrique Alcina Echeverría dijo...

Yo sé a qué sabe Calamaro en su Tinta ... a tango, a rock, a gintonic ... Andrés Calamaro también se ha retirado de la noche, como otros lo hicimos hace tiempo. Un saludo, pañeroooo, he abierto un blog y te he puesto en los lugares de interés, of course, me encanta pasar el tiempo por aquí, estás invitado a mi rincón de palabras despistás, un abrazooooooo

Anónimo dijo...

Bueno, la verdad es que generalizar sobre qué tipo de personas se dan en política o en otros ámbitos es hacer un análisis bastante simplista de la realidad. Creo que los artículos del Señor Benítez Ariza son lo suficientemente ponderados como para no merecer comentarios como los del Señor Serrano. Todos somos de todo en potencia: chorizos o angelitos.

ISE

José Manuel Benítez Ariza dijo...

A Violeta: tengo primos en Chiclana, a los que apenas conozco, que se llaman Ariza Benítez, al revés. Mi familia materna es de allí, así que me imagino que no será difícil encontrar algún parentesco.

Y a Enrique Alcina: no lo imaginaba yo a usted en esto; yo lo tenía a usted por un venerable periodista de la vieja escuela. En todo caso, bienvenido. Ya le devuelvo la visita.

Y a Ise: uno quiere ser ponderado; pero eso significa que cada uno de los contertulios es muy libre de agarrarse a cualquiera de las posibilidades que deja abierta esa pretendida posición ecuánime, e incluso de ir más allá (o más acá, quién sabe). En cualquier caso, todos los comentarios son bienvenidos. Generalizar es inevitable, y es la gracia de este asunto. Aunque a mí lo que de verdad me gusta, más que generalizar, es matizar.

Bienvenida también.

Irrumator dijo...

Que casualidad...Una antigua amante siempre me decia que mi semen sabia a calamares.