miércoles, abril 02, 2008

MENEAR EL RABO

Cuando la gata K. ocupa un sitio inconveniente, le pongo la mano en la barriga y la levanto en peso, para apartarla. La mayoría de las veces no se da por aludida: en cuanto toca el suelo con las patas sale corriendo y se entrega a otros quehaceres. Pero, en ocasiones, actúa como si quisiera recalcar lo que mi gesto tiene de ofensa. Deja el lomo arqueado, como si yo efectivamente la siguiera sosteniendo por el vientre, y sólo muy despacio se aviene a recuperar su posición habitual, no sin antes haberse sacudido la pelambre y lamido cuidadosamente las partes que yo he mancillado con mi mano.

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Hoy la pequeña biblioteca a la que debo las horas más gratas de mi rutina laboral no ha querido desilusionarme: todos han interpretado su papel a la perfección. En la mesa de acá, un corrillo cuchicheaba y hacía como si estudiara inglés; en el otro extremo, un chico mayor, serio y estirado, completaba concienzudamente unos apuntes. Mientras, un muchachito reconcentrado rebuscaba por los estantes bajos, como si una larga experiencia le dijera que es en ellos donde los bibliotecarios desconsiderados esconden sus tesoros. Fuera, se oían unas voces destempladas, amplificadas por unos altavoces: pregonaban no sé qué saraos del fin de semana. Pero aquí dentro todos hacían como si no reparasen en ello, y casi me parecía bien que ese estruendo exterior acentuara el contraste entre dos mundos absolutamente disímiles: el de los que viven en el ruido y la confusión y el de los que disfrutan el silencio armonioso, pautado de murmullos y roces de páginas. Ojalá todo fuera tan sencillo.

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Nada más incomprensible que este afán por hacerse querer incluso por aquellos con los que uno mantiene, no ya simples desacuerdos intelectuales, sino incluso insalvables discrepancias morales. Claro que en esto le puede pasar a uno lo que a ciertos perrillos, que menean el rabo por reflejo, y no por convicción.

2 comentarios:

Mery dijo...

Hay escritos tuyos a los que no puedo, ni debo (por el carácter tan personal del asunto), replicar una sola palabra.
Sólo decir que siempre te leo con sumo placer, y que esos pequeños retazos de vida me resultan familiares y gratos.
Un abrazo

Profesor Franz dijo...

Muy a favor de la gata. Qué es eso de "sitio inconveniente"? Inconveniente, para quién? Para ella no, desde luego. Por algo lo escogió. Comprendo que se sienta ofendida y se lo demuestre.