lunes, abril 14, 2008

OREJERAS

Días en que la vida transcurre únicamente en un plano exterior, y la poca o mucha actividad mental que se tiene (por ejemplo, la de rebatir, a efectos de higiene mental, la avalancha de mensajes biempensantes que cae sobre ti) apenas redunda en un pensamiento digno de ese nombre, una impresión valiosa, un detalle de realidad al que aferrarse. Puede decirse que hoy he andado por el mundo con orejeras, y por eso no he visto otra cosa que el angosto espacio en el que tenía que posar el siguiente paso.

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Digan lo que digan, el abuso de grandes palabras (o el simple dispendio de mayúsculas, tanto da) parece más propio de un régimen totalitario que de una democracia madura.

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"Hoy todo el mundo se rió en clase cuando el profesor dijo que Lancelot amaba a Ginebra. Creyeron que se refería a la bebida". "¿Y tú no dijiste nada?". "Cualquiera dice algo. Hubiera quedado como una pedante".

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