miércoles, abril 09, 2008

VIENTO

No sé qué me parece más temible: que los dos principales partidos del país no consigan ponerse de acuerdo en nada, o que, de la noche a la mañana, parezcan estar dispuestos a ponerse de acuerdo en todo. Y es que los ciudadanos, a veces, cuando reclamamos "consenso", nos parecemos mucho a esas ranas que pedían rey en la fábula de Esopo.

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Me cito con J. para recoger las pruebas de lo que finalmente se llamará Señales de humo, la primera entrega (y puede que la última, quien sabe) en libro de este diario abierto (que es como se subtitulará). Trescientas cuarenta páginas: el libro más extenso, creo, que he publicado hasta ahora; y podría haberlo sido más, si no fuera porque he quitado muchas cosas que me parecían demasiado volanderas para desperdiciar papel en imprimirlas. Hojeo el tocho: hechas esas supresiones y corregidas algunas erratas y algún que otro error de bulto, no sé si el resultado es peor o mejor que lo que ha podido leerse en Internet. En todo caso, es algo distinto, tiene otro peso y otro tacto, y casi diría que otro tono. Fue precisamente mientras lo preparaba cuando se me ocurrió la idea de suprimir las líneas más o menos descriptivas que podían leerse hasta hace unos meses en la cabecera de este blog, y las sustituí por el escueto subtítulo que mencionaba antes. Sí, ahora me veo más en el papel de escritor de un diario. De un diario íntimo, incluso, si aceptamos que el tratamiento de la intimidad en este formato, a la vista de todos, ha de regirse por unas reglas distintas a las que gobiernan los diarios que otros ocultan en un cajón, bajo llave.

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Por si lo anterior no bastara, consignemos aquí un nuevo testimonio de la inutilidad de todo este trasiego que se trae uno entre manos: la charla que tenía que dar dentro de un par de semanas, y en cuya preparación había invertido ya unas cuantas tardes, ha sido suspendida: me entero de ello al consultar la página web del organismo que la había promovido. Se queda uno compuesto y sin novia, por así decirlo. Y un poco espantado ante el triste destino del modesto alarde argumentativo que pensaba endilgar a mis oyentes: ¿en qué túnel cegado, en qué agujero de caverna platónica ha quedado encerrado, sin salida posible, todo ese viento?

4 comentarios:

Antonio Serrano dijo...

Querido José Manuel, me alegro mucho de que esta tu Columna de humo vaya a sobrevivir a la vida efímera de los comentarios de los blogs. Es buena y no merece desvanecerse. Sin embargo, me gusta más como título Columna que Señales. No sólo por eufonía, sino también porque en el primero encuentro múltiples evocaciones (la verticalidad, el vínculo ininterrumpido de la tierra con el cielo, la fortaleza...). En Señales, aunque sea un guiño al Western, hay una discontinuidad menos evocadora y la implicación activa del hombre. En cualquier caso, enhorabuena. Saludos a M. A.
Un abrazo de Polidoro.

(Aprovecho para invitarte a visitar mi modesto blog: antonioserranocueto.blogspot.com)

Fernando Valls dijo...

Espero con mucha curiosidad ese nuevo libro/blog.

conde-duque dijo...

Qué bien. Pues leeremos en libro lo que ya hemos leído aquí, con ese nuevo peso, tacto y tono.
Yo siempre he visto (y leído) esto como un diario, y las entradas que más me gustaban siempre eran las más íntimas: las observaciones por la calle, las reflexiones sobre la vida y la gente, los paseos por el campo, las crónicas de los (pocos) viajes... Y también los asuntos literarias, claro. Lo que me interesaba menos era lo de política, aunque ya sé que es inevitable.
Los asiduos ya sabemos que va a ser un libro estupendo. Sólo falta que le pongan una cubierta bonita.
Por cierto, estoy leyendo ahora el diario de Vicente Valero publicado por Pre-Textos (tiene mucho paisaje, naturaleza y reflexión) y es una gozada.
Un saludo, y enhorabuena.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Todos estos comentarios son muy alentadores. Como sabéis, nuestro admirado A.T. habla de la existencia de una BPSD (Brigada Político-Social de los Diarios), encargada de velar por la "pureza" del género y pronta a condenar las desviaciones. Me alegro de no haber llamado la atención de tan temible cuerpo, y sí de lectores tan amables.
Gracias a todos. Y, Polidoro: bienvenido a esto.