domingo, mayo 11, 2008

AIRE LIBRE

El pregón de la Feria del Libro, según me lo refiere M.A., que estuvo allí. Habló la alcaldesa, habló el presidente de los libreros, habló la presentadora... Y, cuando llegó el turno a Zoe Valdés, a la que habían traído expresamente de París para que hiciera de pregonera, ésta se limitó a canturrear, a ritmo de rumba, unas coplillas que había improvisado sobre la ciudad anfitriona. Al terminar, treinta segundos después, vio que el público permanecía expectante, como si echara en falta algo. Y concluyó: "Bueno, y ahora, ¡a comprar libros!".

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Peor fue lo de este famosísimo escritor octogenario, conocido por sus poses hieráticas y sus bastones con empuñadura de plata, al que han traído a firmar ejemplares de sus obras. Doscientos cincuenta de una sentada, me dicen. Luego lo llevaron a un hotel de una urbanización próxima, donde iba a ser la "sorpresa" que amenizaría una reunión de comerciales de cierta empresa que vende libros a domicilio. Y digo yo: ¿este hombre no ha ganado ya bastante dinero? ¿No se merece una cierta consideración, aunque sólo sea por sus canas?

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Mi amigo R.R.E.: a sus cuarenta y muchos años, sigue escribiendo lo que a los veinte. Con más oficio, con más fondo, sí, pero alimentándose exactamente de aquellas experiencias que entonces propiciaba y hoy seguramente sólo se limita a rememorar. Y lo curioso es que el tono de nostalgia era entonces más acentuado que ahora, mientras que lo que predomina en la actualidad es la mera constatación lúcida. Más bien debería haber sido al revés. Pero entonces la vida -y la literatura- no sería lo que es, no se basaría en los malentendidos que la sustentan, y que requieren de toda una existencia para ser rectificados o, simplemente, reconocidos.

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Pregunto en la caseta correspondiente por mis Señales de humo, y me dicen que no lo pueden poner a la venta (a 4.50 € el ejemplar, lo que es casi saldarlo) hasta el día de la presentación, que es mañana. Coqueterías de la institución que lo edita. Pregunto cuántos ejemplares tienen. Veintiuno. "Con eso", le digo a la chica, un tanto jactanciosamente, "os van a faltar. Nada más que los amigos...", prosigo. Y de pronto me callo, no vaya a ser que esté tentando a la suerte, y que esta muchacha a la que han contratado para atender esta caseta, y que probablemente no tenga mucho que ver con el mundo del libro, vaya luego contando por ahí: "Fijaos lo que me dijo, que con veintiuno iban a faltar. Y el caso es que sobraron...".

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Termina L.G.M. su prólogo a Eternidades destacando la condición de "ciudadano de la II República española" de J.R.J. Lo fue, y ejemplar, como testimonia su trayectoria durante la guerra y el posterior exilio. Otra cosa es que la República le correspondiera: incapaces de garantizar la seguridad del poeta en Madrid, las autoridades republicanas no pusieron hacer otra cosa por él y su mujer que facilitarles la salida del país. Luego, ya en el exilio, J.R.J. resistiría todos los cantos de sirena que el franquismo le lanzó para que volviera a España; con el mismo tesón, por otra parte, con que negaba el saludo (Zenobia da algún testimonio de ello en sus diarios) a aquellos republicanos a quienes hacía responsables de determinados desmanes de guerra.

Pero nada de esto tiene mucho que ver con el libro de "poesía desnuda" que J.R.J. publicó en 1917. Por curiosidad, repaso las páginas que Andrés Trapiello dedica a J.R.J. en Las armas y las letras. Y encuentro estas palabras del propio poeta, tan oportunas al caso:

Prologar una obra escrita casi en su totalidad antes de cualquier circusntancia social, por grave que esta sea, y destacar casi exclusivamente esa circunstancia y su relación con la obra, es relegar casi totalmente también esta obra a un segundo plano, del mismo modo que ocurriría con una vida.

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Hay días en que, en pleno aire libre, echa uno de menos el aire libre.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Va a ser que es usted un escritor maldito ¿no? juasss

Anónimo dijo...

¿Y porqué comprar un libro que se puede leer gratis en el blog?

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Dios me libre de malditismos a mi edad, amigo anónimo. En cuanto a lo otro, tiene razón. Por eso este libro se publica en una colección no comercial, y con un precio poco menos que simbólico. De todos modos, el objeto "libro" difiere bastante, en forma, contenido y condiciones de lectura, de lo que es el "blog": ha habido un proceso de selección, de depuración, de decantación, que le presta -o a eso aspiro- una unidad al resultado. El "blog" es otra cosa, y tiene su utilidad y su encanto, pero no puede sustituir al libro, ni creo que sea esa su finalidad. Para mí, en todo caso, ha sido un instrumento excelente para lograr una vieja aspiración, para la que nunca encontraba tiempo ni ganas: escribir un diario personal.