jueves, mayo 29, 2008

BERENJENALES

De todos modos, los comentarios a la entrada del otro día me dejaron pensativo. Porque alguien podría decir: ¿cómo es que éste se mete con Fellini, pongamos por caso, y de vez en cuando se deshace en comentarios entusiastas sobre meros artesanos como John Cromwell, e incluso sobre desconocidos de menor relieve aún?

Lo primero que cabe alegar es que ese entusiasmo es tan sincero como la abulia y la desilución con la que a veces reviso ciertos valores aparentemente más seguros. El porqué es más difícil de explicar. La literatura acumulada en torno a los grandes títulos convierte muchas veces el visionado de éstos en un ejercicio de
mera constatación, de puro asentimiento, por así decirlo. Y la tentación a disentir de toda esa adoración es muy grande, así como la pereza que da sumarse al coro de grillos que cantan los méritos de tal o cual obra. Sin contar, en fin, con que muchos prestigios, a poco que se hurgue en ellos, acaban revelando lo que tienen de inflados o falsos. Kubrick, por ejemplo; o el propio Fellini, descontando esos dos o tres grandes títulos en los que la sensibilidad y el arrebato poético predominan sobre los aspavientos genialoides. No quiero decir, en fin, que no haya que ver la obra de estos directores; pero sí que, después de haber visto muchas películas suyas, y haber decantado mi gusto hacia unas cosas más que hacia otras, y haber aprendido mucho durante el proceso, estoy en condiciones de no suscribir ciertos elogios desmesurados.

Con los directores "menores", en cambio, el proceso es inverso: normalmente, acude uno a ellos con muy pocas expectativas, por lo que cada acierto, cada rasgo de sensibilidad, cada momento de emoción que descubrimos en sus obras es recibido como un don inesperado. Con ellos, además, aprende uno a definir algo que es muy importante a la hora de hacerse un criterio: el nivel medio del que partimos, y a partir del cual una obra destaca, si lo supera, o, en caso contrario, resulta insalvablemente mala.

(También habría que decir que, una vez definido ese "nivel medio de apreciación", que no es el mismo para todo el mundo, resulta muy cómodo instalarse en él
cuando uno no desea meterse en más berenjenales, o no tiene la cabeza para ello: de ahí que ese tipo de películas resulten tan gratificantes en determinados momentos.)

(Lo dicho del cine es igualmente aplicable, creo, a la literatura.)

4 comentarios:

Cody Jarret dijo...

De acuerdo en que John Cromwell era un mero artesano un director de medio pelo muy por debajo del nivel de sus compañeros de época (Hoy seria un genio). Kubrick era un pobre botarate que se creia un genio. Pero amigo, Fellini...
La falsedad, la impostura, la nostalgia de carton piedra, el exceso y toda la lista de pecados que usted quiera enumerar son las virtudes de "Amarcord" como lo son de la poco comprendida pelicula de Coppola "Corazonada". Existe una tendencia de los cronistas a desmitificar "monstruos sagrados" y ensalzar "joyitas" que ellos sólo conocen. Como los catadores que te dicen que pruebes "este vinito del Bierzo que es mucho mejor que ese Burdeos carisimo". Mentira, esta mucho mejor el Burdeos, el Bierzo es una mierda si lo comparamos. Bien, disfrute usted con sus Cromwelles y compañia y déjeme a mi el Burdeos. Quienes no conozcan la obra de Cromwell ni de Fellini haran caso a su sabiduria y por supuesto se equivocaran.

Anónimo dijo...

No se puede ser intenso sin descanso; esta pieza de hoy es clarificadora: no puedo sino estar de acuerdo, pues las horas felices pasadas con directores menores son abundantes. Y viceversa. Septimoartedigital.com, sin ser perfecto -carece de algunas peliculas incomprensiblemente, aunque eso si, reciben la sugerencia- es de los poquisimos videoclubes que a los cinefilos nos socorren. Yo voy a la centrica de Madrid, y poder entrar en una tienda y ver Griffith, Eisenstein, Murnau, cine frances, italiano, europeo, japones, o los clasicos americanos en las estanterias, ademas de los estrenos, es muy placentero. Y digno de apoyo. Creo que tienen franquicia en Cadiz: no se como sera. Mario

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Hay momentos para el Burdeos y momentos para el consistente vinillo del Bierzo. Y, por supuesto, nada más lejos de mi intención que despistar a nadie. Y ya he explicado lo que me gusta de Fellini, que es mucho.

antonimo dijo...

eEs cierto que el "experto" disfruta descubriendo pequeñas "joyitas" a sus congeneres y la critica a los insdiscutibles afaman su valentia y su seguridad en su criterio. Toda esta vanidad a veces puede nublar el sentido y hacer que alguien de orden como usted, querido Sr. Ariza, se aburra con "Amarcord". Este pecadillo es disculpable. El uso de ensalzar al Fellini anterior a "La dolce vita" como parapeto en su critica a "Amarcord" no hace mas que descubrirle algunas vergüenzas reconfortantemente humanas. Lo de los catadores tiene su justificacion en el cuantiosisimo ahorro de dinero. No se si por suerte, ver un Murnau cuesta lo mismo que un Medem. Por cierto Sr. Jarret mas que Burdeos Fellini seria un B. di Montalcino ¿no? con todo su alcohol un Biondi Santi de estos que hay que oxigenar durante horas. Y por cierto, deje tanta agresividad que no le van a llevar a la "cima del mundo".