lunes, mayo 05, 2008

LECTURAS VIAJERAS

Qué bien le sientan a todo el mundo las necrológicas. Más a los vivos que a los muertos, claro. Qué justos, qué ecuánimes, qué generosos nos volvemos a la hora de ponderar a quien ya no puede hacernos sombra. Claro que tampoco esto dura siempre: todavía no han dejado de sonar los panegíricos y ya hay quien anda afilando el hacha, para cuando se levante la veda. Y lo que vale para los escritores (son quizá el ejemplo más notorio de lo dicho) vale también para los políticos. Y para todo el mundo, cada uno en lo suyo.

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Me quedan unas cien páginas por leer de Oliver Twist. Y tengo a mano un ejemplar de una reciente edición de Eternidades, de JRJ. Y un viaje por delante de unas tres horas. ¿Qué libro me llevo? ¿Los dos? De la elección casi depende el estado de ánimo con el que vaya a afrontar el viaje.

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A este amigo pintor le molesta la sombra que cierto objeto intruso proyecta sobre su cuadro. Pero qué obra de arte no se resiente (o no se enriquece, quién sabe) con las sombras que recaen sobre ella.

4 comentarios:

TOMÁS dijo...

Eternidades, siempre con Juan Ramón y sobre todo en los viajes, por la alameda verde de sus versos y el arenal armónico de su ritmo.
http://tropicodelamancha.blogspot.com

Mery dijo...

Yo acabaría con Oliver. Claro que depende de lo que te pida el cuerpo justo antes de salir de viaje.

Las sombras tienen de bueno que puedes cambiar de sitio el objeto que las crea, o el objeto mismo que las recibe. O, de plano, enfrentarlas con un nuevo foco de luz.

Anónimo dijo...

Yo me decantaría por Juan Ramón: más confortable para afrontar la distancia, si es que es usted de esos que echa de menos el hogar en cuanto sale a la calle. Creo que su hogar espiritual es la poesía. Con Juan Ramón, como en mesa camilla.

ISE

José Manuel Benítez Ariza dijo...

No ha habido mucho tiempo para la lectura en este viaje; pero, en la única ocasión de leer que he tenido, ayer, a la hora de la siesta (una hora escamoteada, todo hay que decirlo, a otros compromisos bastante agotadores), me decidí por Eternidades. Y creo que acerté. Es cierto, amiga Ise: la poesía es el hogar. Lo que ni significa que, en cuanto encuentre el momento adecuado, en estos días tan ajetreados, no acompañe a Oliver hasta el desenlace de su aventura.