lunes, junio 09, 2008

CARACOLES

Ya me ha pasado dos veces: en sendos bares donde anuncian con grandes carteles que sirven caracoles, se muestran molestos y se diría que decepcionados cuando me siento a una mesa y pido... caracoles, y no los otros manjares que se supone que sirven, o el menú completo. Y pienso, no sé por qué, en cierto escritor de éxito, que ocupa este mes la portada de la revista Mercurio, y que ofrece a sus lectores el equivalente a una buena ración de caracoles muy (quizá demasiado) especiados: él también se siente ofendido porque no se espere de él otra cosa, y porque otros escritores especializados en otros platos (no sé, en ensaladilla rusa, o en suchi, o en cordero asado), no le reconozcan la primacía más que en ese modesto pero valioso registro suyo. Vanidad de vanidades, que dijo el sabio. En los dos bares, por cierto, me han cobrado por el tazón de caracoles casi el equivalente al precio del menú completo. Y luego se quejan.

6 comentarios:

TOMÁS dijo...

Y para colmo, algunos bares sirven los caracoles de días pasados, y cuando uno se lo recrimina, fiándose de su paladar, el camarero de turno arranca enbravecido y maldiciendo. Así que los caracoles en casa, con los cuernos escondidos.
Saludos.
http://tropicodelamancha.blogspot.com

Antonio Serrano Cueto dijo...

Quizás fue un cliente contrariado quien en situación semejante inmortalizó la expresión "¡caracoles!" Lo cierto es que dan mucho trabajo (hacerlos y retirar luego y limpiar los desperdicios), lo cual no justifica la cara de perro de muchos camareros. Saludos.

Manuel dijo...

Pues creo que circula por ahí cierto rumor acerca de los caracoles y su posible legalidad si no son de granja. Posiblemente le confunden con un veterinario y temen una posible denuncia si no tienen la pertinente factura.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Tenía entendido que el caracol común -el que consumimos en Andalucía, distinto del caracol grande- no se cría en granja.

Manuel dijo...

Que yo sepa, que tampoco es muy fiable, hay tres tipos de caracoles. El pequeño, ese de los bares, la cabrilla rayada y el burgao grandullón mocoso. Y todos se pueden criar y se crían en granjas. Incluso los importan o importaban de Marruecos.
El caso es que los dueños de los bares temen a los inspectores de sanidad, les temen como a una vara verde. Debes parecerte a un veterinario.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Hace algún tiempo me leí un folletito de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta sobre los caracoles andaluces (que me sirvió, por cierto, para documentar un cuento de "Sexteto de Madrid"), y creo recordar que decía que los intentos de cría del caracol común a gran escala no habían tenido éxito hasta el momento. Pero puede ser que ese folleto estuviese ya atrasado en em momento de su publicación.

En ese librito, por cierto, daban el curioso dato (que menciono en el cuento) de que las babosas tienen las mismas "propiedades organolépticas" que sus hermanos los caracoles. De lo que se deduce que, si no nos las comemos estofadas, es por puro prejuicio.

Un saludo.