miércoles, junio 25, 2008

FACCIONES

Nadie mejor predispuesto para escuchar los sueños y fantasías de uno que las empleadas de las agencias de viajes.

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Si de lo que se trata es de comer, beber y confraternizar -les digo a estos amigos con los que suelo hacer una comida todos los años por estas fechas, para celebrar el fin de curso-, mejor un almuerzo, seguido de una larga sobremesa en un lugar con aire acondicionado (lo más recomendable, la terraza de un parador, con vistas a una piscina llena de centroeuropeas lánguidas) y, eventualmente, de un tentempié al oscurecer. Y luego, retirarse a casa, a dormirla, para estar en perfectas condiciones al día siguiente, que todavía es laborable. Pero esta propuesta apenas puede hacer mella en el acendrado prestigio del noctambulismo, del que es partidario acérrimo otro de los miembros del grupo. De los demás, uno dice plegarse a lo que se decida, y el otro se mantiene a la expectativa, sin pronunciarse, aunque sospecho que, en caso de apuro, se pasaría con armas y bagajes al bando de los noctámbulos... Tal es la relación de fuerzas por el momento. Y lo curioso es que, de un asunto tan baladí, hayan surgido posturas casi irreconciliables, sustentadas en lo que parecen meditadas concepciones del mundo. De aquí a levantar facciones sólo un paso.

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C. no está, M.A. se ha ido ya al trabajo. Y cuando cierro la puerta de la ducha, K. se pone a maullar desconsoladamente, como diciendo: Han vuelto a jugármela.

2 comentarios:

Antonio González dijo...

Comer, beber, confraternizar... Esto me encanta. Lo que ocurre es que me lo paso aún mejor cuando no como, ni bebo, sólo confraaterrizo, con mis compañeros, que son todos estupendos de verdad.
¡Feliz Verano!

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias, Antonio. Lo de comer y beber no tiene mucho sentido si no va acompañado de lo otro, claro. Feliz verano.