jueves, junio 19, 2008

NAÚFRAGO

Me sorprenden parado en medio de la calle, literalmente mirando las musarañas. El conocido que me ha visto de esa guisa me aborda con cierta preocupación. "Miraba la copa de ese árbol", le digo. Y, como veo que la explicación no disipa sus sospechas, sino que más bien las agrava, me explayo: "Es que estoy esperando el autobús -le digo, señalando la parada, que está a unos cincuenta metros -y como la parada no tiene marquesina, y hace este sol de muerte, me he parado aquí, a la sombra de este árbol. Es curioso que un árbol tan pequeño de una sombra tan fresca. Y trataba de adivinar de qué especie es. Al principio pensé que una falsa acacia, de ésas que no dan hojas; pero la verdad es que tengo mis dudas".

El extraño apenas le dedica al esmirriado árbol de ciudad una mirada desdeñosa. "Es una melia", me dice, como zanjando la cuestión. Yo corro ya hacia la parada, en la que está entrando mi autobús. Ya en casa, hago mis consultas, que me dejan más perplejo aún: la melia echa unas llamativas flores de color lila, y éste árbol no luce ninguna. Y ahora pienso que ese hombre tampoco tenía la menor idea al respecto, pero me ha soltado una afirmación rotunda como quien larga un salvavidas a un náufrago. Y hasta debe de haber seguido su camino pensando que ha hecho una buena obra, y meneando la cabeza...

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Cada vez que voy por la calle a hora desacostumbrada, me encuentro a mil desocupados que deben de pensar que también yo soy uno de ellos. Y lo soy en ese momento. Soy de esos desocupados que tienen marcados en la agenda el día y la hora concretas de su desocupación.

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Open Water (Chris Kentis, 2003). En medio del océano, donde han sido abandonados por la lancha que los llevaba a bucear, esta pareja aún tiene tiempo de cruzar esos absurdos y crueles reproches que a veces intercambian las parejas: estamos aquí por tu culpa, si no fueras como eres no nos hubiéramos rezagado, la culpa de todo la tienen estas malditas vacaciones... Todo ello, al filo mismo de una muerte segura. Toda una parábola. (En la foto, la actriz Blanchard Ryan, en un fotograma de esta película.)

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