viernes, junio 06, 2008

EL GANCHO FANTASMA

El libro de José Luis Pardo me lleva a buscar en Youtube el vídeo del famoso combate de 1965 en el que Cassius Clay noqueó a Sonny Liston en el primer asalto, mediante lo que los comentaristas llamaron the phantom punch, el gancho fantasma, que nadie vio, y que dio lugar a una polémica, que todavía colea, sobre si el combate estuvo o no amañado desde el principio.

Veo esas imágenes en blanco y negro, con la calidad de la televisión de la época, e inmediatamente me traslado a los años en que mi padre y yo, ante la contrariedad de las mujeres de la casa, nos quedábamos a ver los combates que a veces televisaba el único canal entonces disponible. Al principio, a mí también me fastidiaba tener que renunciar a la película o a la serie de turno para ver una aburrida retransmisión deportiva, que yo entonces conceptuaba tan poco interesante como los partidos de tenis o de fútbol. Pero poco a poco me fue picando la curiosidad hacia lo que allí sucedía, ese drama elemental que se resolvía a puñetazos, y por el que, misteriosamente, figuras que gozaban de una gran fama (Urtain, Perico Fernández) la confirmaban o pasaban a un súbito abismo de descrédito, primero, y después de olvido.

Los ochenta, que repitieron la historia anterior de manera acelerada, como para darnos a todos una rápida lección de lo que había sido el país que empezábamos a dejar atrás, trajeron, junto con otros esperpentos del subdesarrollo y la miseria (las muertes por ingestión de aceite adulterado, el golpe de Tejero, el vergonzoso mundial de fútbol), alguna repetición de estas carreras meteóricas y, a la postre, trágicas: en concreto, la de Poli Díaz, más conocido como "el Potro de Vallecas", que subió rápidamente a lo más alto y se desplomó estrepitosamente ante el negrazo Whittaker, frío e impasible, que le propinó una espectacular paliza que el otro, de puro bruto, aguantó en pie, sin rendirse.


Fue su final, que lo envió de inmediato a ese limbo en el que pronto lo acompañarían el Cojo Manteca y el Dioni, esos otros astros fugaces de un país que, visto con los ojos de ahora, se nos presenta una extensa periferia desolada en la que todos, mal que bien, tratábamos de levantar cabeza y representar la comedia de la modernidad, ese espejismo en el que todavía estamos, y del que no sabemos si acabarán sacándonos a golpes, como le pasó a Poli Díaz o, si me apuran, al propio Sonny Liston.

3 comentarios:

TOMÁS dijo...

José Manuel me ha alegrado verte en Onda Cádiz divagando sobre este mundo de las bitácoras. Un saludo barramedo.
hhtp://tropicodelamancha.blogspot.com

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias, Tomás. Lo que dije sobre la suerte que he tenido con mis contertulios era un agradecimiento a todos vosotros.

TOMÁS dijo...

Gracias aumentadas. Saludos.
http://tropicodelamancha.blogspot.com