martes, julio 01, 2008

BATALLAS

Como siempre, el primer día de vacaciones resulta más bien anodino. Cuesta desprenderse de ciertas cargas, y se tiene la sensación de que el uso que se hace del tiempo libre no justifica, ni mucho menos, la ansiedad que sentíamos por disponer de él. Pero también sabemos, a Dios gracias, que esta sensación es pasajera, y no es más que un síntoma de la descomprensión progresiva que experimentamos. En realidad, lo absurdo es esperar hacer grandes cosas con el tiempo libre. Lo mejor que se puede hacer con él, seguramente, es perderlo.

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Descubre uno el carácter de juego de poder que tienen muchos aspectos de la vida justo cuando no tiene la menor intención, ni la más mínima gana, de entrar a competir en esos juegos de poder.

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Sí, amigo Pardo: la intelectualidad de los 60 condenó a Hitler y a Trujillo (que ya estaban bien condenados, por otra parte) para ensalzar, en su lugar, a Castro, Giap o Pol Pot. No sabemos todavía qué consecuencias se derivan de esa preferencia, ni en qué medida nuestra política (todavía en manos de gente formada en esa época), nuestro pensamiento y hasta nuestra pedagogía (sobre todo, esta última) están determinadas por ella. Cuando un profesor se opone, por ejemplo, a utilizar un término de la neolengua pedagógica para justificar algún desatino más o menos inducido por sus jefes, seguramente está librando una modesta batalla a favor de la libertad. A esas "espadas" me refería ayer. Siguen en alto.

1 comentario:

Lola dijo...

¡Es que eso mismito lo suscribo yo!
Malos tiempos en los que hay que luchar por lo evidente, querido José Manuel.