jueves, julio 10, 2008

EL VIENTO

Hay dos maneras de abordar la historia de la literatura: como una sucesión de prodigios (que es, quizá, el modo apropiado de abordarla) o como una sostenida confrontación de vanidades de la que, casi por azar, se desprende de vez en cuando alguna obra estimable, como pudiera caer un fruto maduro de un árbol empeñado en disputar con el viento. Empiezo a leer la correspondencia que cruzaron Huidobro, Guillermo de Torre, Gerardo Diego y Juan Larrea, en uno de esos primorosos volúmenes que edita la Residencia de Estudiantes en su colección Epístola. Y ya desde las primeras páginas (quiero decir, desde las primeras cartas cruzadas) afloran los motivos de discordia; que podrían reducirse a uno: la inaceptable exigencia de Huidobro de que lo consideren un genio fundacional, sin precedentes ni filiaciones. Que le digan, por ejemplo, que su modo de considerar la imagen poética tenía como antecedente la poesía de Herrera y Reissig, o que se le considerara (y esto sí es abiertamente injusto) discípulo de Reverdy, lo sacaba de sus casillas. Pero lo contrario, el adanismo, la aceptación de que, en literatura, es posible reiniciar la cuenta o partir de la nada, resulta aún más inaceptable. Y ésta es la agria disputa que subyace a lo que, visto desde fuera, no es más que una sucesión gozosa de intuiciones e iniciativas novedosas, conducentes a esa eclosión general que fue la Generación del 27.

4 comentarios:

TOMÁS dijo...

En cualquier caso, el primer G. Diego, J.Larrea y Pedro Garfias entre otos, deben agradecerle a Huidibro que viniera de Chile a decirles "Non serviam" (su magnífico manifiesto creacionista) o que "el adjetivo cuando no da vida, mata". Es más en 1912 publica Huidobro un caligrama antes de que a Apollinaire se le adjudicatra "de facto" ser el primero. también son ciertas sus desmesuras y tribulaciones vanguardistas, pero Gómez de la Serna y otros del Madrid de la época aprendieron del chileno una nueva manera de afrontar el hecho literario. es curioso, pero siempre ha estado ahí un hispanoamericano para cambiar el rumbo de la literatura contmporánea de este país: Darío (Modernismo), Huidobro, Neruda, vallejo (Vanguardias), Vargas Llosa, García Márquez (narrativa años 60-70). Saludos, compraré el epistolario.
Tomás
http://tropicodelamancha.blogspot.com

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Estoy de acuerdo contigo, en líneas generales, aunque no vea demasiado claro lo de Vargas Llosa y García Márquez. El papel renovador de Darío es indiscutible, claro (aunque Huidobro, ya que hablamos de él, lo viera como un simple "traductor" de lo francés). Y también lo es, de un modo más limitado, el del propio Huidobro. Las indignaciones de este último son muy justificadas en algunos aspectos: por ejemplo, en el de considerar el Ultraísmo una engañifa. Pero se extralimita (comprensiblemente) al no aceptar que él mismo, como iniciador, no sólo abre caminos hacia el porvenir, sino que inevitablemente propone maneras de reinterpretar el pasado. Que Cansinos-Asséns, por ejemplo, viera rasgos creacionistas en algunos modernistas es, en realidad, un logro que habría que apuntar en el haber del Creacionismo.

Siempre resulta penoso ver a los poetas en estos menesteres de atribuirse primacías y méritos. Entre otras razones porque, como se puede ver en este epistolario, acaban perdiendo la perspectiva, y discutiendo con quienes, en buena ley, no son sino sus afines.

TOMÁS dijo...

La publicación de "La Ciudad y los Perros", de Vargas Llosa supuso, con palabras de dovstoievsky, como si abriésemos una ventana con todo el refresco del mundo...para la narrativa que se hacía en España. Luego García Márquez prolongó la presencia de los bárbaros -como los llama Jordi Gracia y Joaquín macro en un libro esplñendido- no sólo en lectores peninsulares sino mundiales. No hay más que leer alguna biografía de cualquier escritor de la época de los sesenta rondando por Barcelona o Madrid y en ella se vislumgra con mucha fuerza que la influencia para los moldes narrativos fue decisiva, y digo yo, necesaria, porque si no llega ese "boom" a los escritores y lectores españoles a lo mejor todavía estamos idolatrando a Luis Romero o Fernández Santos. En todo caso, la refundición de la literatura americana (generación "beat")con la realidad hispanoamericana, de las técnicas vanguardistas del monólogo interos, el desarrollo del estilo indirecto libre,etc. lo traen a España los hispanoamericanos. Además, se nos olvidan otros que a la larga han sido todvía más fundamentales: Borges, Cortázar, Rulfo.
Saludos, José Manuel. Tenemos que quedar en Cádiz algún de verano. Tomás

http://tropicodelamancha.blogspot.com

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Cuando quieras, Tomás. Y muy oportuno tu comentario.