miércoles, julio 23, 2008

EN BALSA

Las posibilidades de una cierta vida interior: Porque lo que se debe conseguir con respecto a dichas cuestiones [las relativas a la inmortalidad del alma, etc.] es una de estas cosas: aprender o descubrir por uno mismo qué es lo que hay de ellas, o bien, si esto es imposible, tomar al menos la tradición humana mejor y más difícil de rebatir y, embarcándose en ella, como en una balsa, arriesgarse a realizar la travesía de la vida, si es que no se puede hacer con mayor seguridad y menos peligro en navío más firme, como, por ejemplo, una revelación de la divinidad. Así le resume Simmias a Sócrates, en el Fedón, su visión del asunto. Y en este admirable párrafo podría decirse que se compendian todos los caminos abiertos a la espiritualidad humana, incluidos los que se atienen a un fundamento puramente laico. Es una tríada, además, ésta de Simmias, que invita a elegir: yo, por mi parte, no creo haberme ejercitado lo suficiente en estos asuntos como para poder alardear de haber aprendido o descubierto algo por mí mismo; y, por supuesto, no cuento con el recurso de ese "navío más firme" sacado a colación al final; así que me queda la "balsa frágil", la que supone atenerse a la "tradición humana mejor y más difícil de rebatir". Y no porque sepa cuál es esa tradición, sino porque supongo que su búsqueda es el único fundamento posible de la curiosidad intelectual; si es que ésta tiene alguno, y no es un simple modo de pasar el tiempo.

2 comentarios:

TOMÁS dijo...

Ya con tu entrada estás dando pábulo al párrafo que has subrayado de Platón. Esos diálogos son los remos que convierten las pequeñas embarcaciones en cruceros del alma.
Saludos.
http://tropicodelamancha.blogspot.com

Mery dijo...

Estoy de acuerdo con Tomás.
Qué magníficos diálogos éstos que Platón nos confió para la posteridad. Realmente no sabría con cuál quedarme.
Un abrazo