jueves, julio 24, 2008

NERUDONA

Me resulta inesperadamente divertido el prólogo que J.R.J. le pone a La poesía cubana en 1936, la singular antología (más que antología, un verdadero trabajo de campo) a la que dedicó los primeros días de su exilio, y de la que ahora publica Renacimiento una primorosa edición facsímil. Llama la atención, sobre todo, el tajante cedazo aplicado: En el profuso orijinal recibido abundaba lo "bien resuelto" fuera; cierto parnasianismo modesto, más o menos modernista todavía; una escritura sensual corriente, bastante redondeada (...). Todo eso quedó desde el primer instante, en mi montón, abandonado. Si en filosofía se habla de la famosa "navaja de Ockham" como principio tajante de eliminación de entes metafísicos innecesarios, habría que postular en poesía un equivalente juanrramoniano de ese mismo principio. Pero hay más: formula Juan Ramón su deseo de una poesía nueva, que esprese con frescura y calidad primitivas su hecho, no otra voz vieja o andrajosa, chocanera o nerudona, que "quiere" pasar por nueva. . Está claro contra quien van los tiros; pólvora malgastada, en este caso; porque, si algo triunfó (y, en cierto modo, sigue triunfando todavía) en la América hispana es el nerudismo; es decir, la retórica profusa, entre colorista y sentimental, con ramalazo telúrico...

Pero no tarda mucho Juan Ramón en expresar el verdadero sentido de todo este esfuerzo entre terapéutico y pedagógico: ¡Qué bien veo desde Cuba los errores poéticos de la poesía europea y española de estos últimos años, nuestros, mis errores!

Cada veinticinco años habría que becar a algún espíritu lúcido para que viajara a algún país pequeño pero aplicado y, desde allí, elaborase, por contraste, el diagnóstico de los errores poéticos del momento.

6 comentarios:

TOMÁS dijo...

Apoyo esa iniciativa, aunque para eso cada uno puede evadirse de sí mismo. Entonces comprobará que no existen las certezas en literatura. Muy buena recomendación, José Manuel.
http://tropicodelamancha.blogspot.com

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias. El libro, aparte de ser físicamente muy hermoso, merece la pena.

Bárbara dijo...

Cuánta razón Juan Ramón (qué pareado). Pero, ¿de verdad escribió orijinal y esprese?

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Así es, amiga Bárbara. Son conocidas las peculiaridades de la ortografía juanrramoniana y su afán por acercarse a la pronunciación real del español. La verdad es que el efecto conseguido, más que de naturalidad, es de extrañeza, porque respetar la ortografía no es sino atenerse a una memoria visual que compartimos todos. Pero a JRJ podemos perdonárselo.

Mery dijo...

Si, parece mentira que JRJ escribiera a veces a lo loco, con faltas a discreción, dada su famosa frase que podría englobarlo todo :la transparencia, señor, la transparencia.

Te agradezco la recomendación. Renacimiento tiene unos destellos fabulosos con bastante frecuencia.
Un saluo

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Bueno, no es que escribiera a lo loco; la ortografía de JRJ tiene sus reglas y su lógica: unificación de la ge y la jota cuando suenan igual, adecuación de la escritura de ciertos grupos consonánticos a su pronunciación real, unión de grupos de palabras que,a efectos semánticos, funcionan como una sola, etc. Que yo recuerde, no toca las haches, por ejemplo; y, por supuesto, no se plantea, como los adolescentes de ahora, la sustitución de la ce por la ka. Su "reforma" intuitiva de la ortografía es, a todos los efectos, más lógica y grata que la que planteaba, por ejemplo, García Márquez. Aún así, produce extrañeza. Yo creo que estas cosas es mejor no tocarlas. Constituyen la memoria visual que tenemos del idioma, que es un patrimonio común con el que no se puede jugar arbitrariamente.